Sectores como Ladera Norte Río Otún, Gaitán, Buenos Aires, Alto del Nudo y Las Marcadas concentraron la atención durante la temporada de lluvias. Tras atender 118 emergencias y entregar 288 ayudas humanitarias, el municipio enfoca ahora sus esfuerzos en prevenir incendios forestales y mitigar los efectos del posible Fenómeno del Niño.
Durante los últimos meses, Dosquebradas vivió una temporada de lluvias que exigió monitoreo permanente, presencia institucional y respuesta técnica en diferentes zonas urbanas y rurales. A raíz de esto, los organismos de socorro y los equipos de la Dirección de Gestión del Riesgo, DIGER, mantuvieron seguimiento constante a puntos vulnerables por inundaciones, deslizamientos, vendavales, caída de árboles y afectaciones en viviendas.
El balance de esta temporada de lluvias deja 118 emergencias atendidas, una cifra que refleja la intensidad del periodo climático y la capacidad de respuesta del municipio. Sectores como la ladera norte Río Otún, Gaitán y Buenos Aires concentraron especial atención por su cercanía a fuentes hídricas y canales de escorrentía; mientras que zonas de ladera y alta pendiente, como la serranía del Alto del Nudo y la serranía de Las Marcadas, fueron objeto de inspección por riesgo de movimientos en masa.
La atención no se limitó a la respuesta operativa. Como parte del acompañamiento humanitario, la DIGER entregó 220 tejas, 20 colchonetas, 24 frazadas, 9 kits de cocina, 6 kits de aseo y 9 mercados a familias afectadas, con el propósito de atender necesidades básicas inmediatas y apoyar la recuperación de quienes enfrentaron daños en sus viviendas o condiciones de vulnerabilidad.
El director de la DIGER, Andrés Felipe Ramos, destacó que este balance también deja aprendizajes para la gestión del riesgo en el municipio: “Cerramos esta temporada con un balance positivo en términos de respuesta y atención. Las 118 emergencias atendidas reflejan no solo la intensidad del periodo, sino también la capacidad operativa que hemos construido como municipio. Ahora nuestra mirada está puesta en la temporada seca, un escenario climático distinto, pero que también exige preparación, monitoreo y trabajo conjunto con las comunidades”.
Con el cierre de la temporada de lluvias, la atención institucional se concentra ahora en los riesgos propios del periodo seco. La Alcaldía de Dosquebradas, inició la activación de protocolos de monitoreo y prevención, especialmente frente a posibles incendios forestales, una amenaza que suele incrementarse en zonas de ladera y cobertura vegetal cuando disminuyen las lluvias y aumentan las temperaturas.
Cabe destacar que este llamado cobra mayor relevancia ante la alerta del IDEAM, que elevó al 82 % la probabilidad de consolidación del Fenómeno del Niño para el trimestre mayo, junio y julio, y ante un escenario en el que las temperaturas máximas en el Área Metropolitana podrían ubicarse entre 2,1 y 2,5 grados celsuis por encima de lo normal.
Por esta razón, se emite una alerta preventiva para reforzar las medidas de autocuidado, prevenir incendios y proteger las fuentes hídricas. En este nuevo escenario, la Administración municipal hizo un llamado a la ciudadanía para mantenerse informada por los canales oficiales, evitar quemas, no arrojar colillas o elementos inflamables en zonas verdes, reportar oportunamente cualquier conato de incendio y atender las recomendaciones de los organismos de gestión del riesgo.
Además de cerrar un ciclo climático, Dosquebradas entra en una nueva fase de preparación. La gestión del riesgo cambia de amenaza, pero mantiene el mismo propósito: proteger la vida, anticiparse a las emergencias y fortalecer el trabajo conjunto entre instituciones y comunidad.
Dato de interés
El fenómeno del niño es un evento climático natural que ocurre de manera irregular cada 2 a 7 años y puede durar entre 4 a 6 meses. Se origina por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico tropical, lo que altera los patrones de lluvia y temperatura a nivel global.



