Los cambios recientes en el gabinete de Gustavo Petro ya han generado nuevos interrogantes y están reflejando un panorama de incertidumbre con la llegada de viejos conocidos al ámbito político nacional.
Por: Oscar A. Chala Padilla y Diego Alejandro Pedraza, investigadores de la Línea de Democracia y Gobernabilidad / Fundación Paz & Reconciliación – PARES
Aunque el consejo de ministros televisado el 4 de febrero manifestó en la coyuntura la inestabilidad de un gobierno que enfrenta constantes tensiones, en respuesta, el presidente implementó medidas inmediatas para reorganizar su gabinete y para ajustar la posición de quienes expresaron desacuerdo con la incorporación de Benedetti a su gobierno.
Desde ese día lo que se ha observado es cierto desorden y fragmentación en el gobierno, con la posible inclusión de cuotas de los partidos tradicionales en cargos burocráticos dentro del ejecutivo y potenciales cambios de posición de algunos funcionarios, sin incorporar nuevas figuras y manteniendo a personas asociadas a escándalos, baja ejecución, poca capacidad administrativa y cuestionamientos.
Es así como Benedetti llega a asumir su quinto cargo en el gobierno, tras permanecer menos de un mes como jefe de gabinete, sin que se comprenda plenamente la razón de exponer al gobierno a una situación de tal magnitud, televisada.



