El gobernador del Risaralda, Sigifredo Salazar Osorio, pidió este martes renuncias en general.
Fuentes oficiales del Palacio Gris, confirmaron el hecho pero no dieron detalles sobre los alcances de la crisis en el gabinete que debe tener dura respuesta sobre la magnitud del conato de ruptura, como se podría prever.
No se explicó si todo obedece a las tensas relaciones vividas por la no aprobación de los recursos del balance presentados por cerca de 33 mil millones y que tienen en vilo la ejecución de múltiples programas de diversas dependencias.
El malestar fue considerado por el grupo menor de la Asamblea, como un disparate constitucional que el propio mandatario debe enmendar con la aprobación de un decreto en este sentido.
Como se sabe el gobierno y el bloque de 7 diputados que mantiene distancia, no han podido entablar relaciones fluidas y han obligado a tomar decisiones en un considerad “plan tortuga” que rebosó la copa.
Las diferencias han aumentado. Otros consideran que podría existir reacomodo burocrático a favor de la mayoría de diputados.
De manera curiosa, la mesa directiva, incluido el presidente Julián Chica, diputado de la propia filiación conservadora del gobernador, le hace oposición. Igual que Paola Nieto y Juan Carlos Valencia (CR y U)



