• EL DEDO EN LA LLAGA ¡El Mejor Concejal 2016!

    ALVARO RODRIGUEZ HERNADEZSi algo tuvo bueno  este Concejo de Pereira en el 2016, fue debate.

    Pero la dinámica no la impuso el bloque mayor o el grupo perdedor: la necesidad de abrir espacios, buscar verdades, de airearse. Hubo unos “nuevos” que equivocaron el Cambio. Que se quedaron en proyecto. Otros, vegetan por sustracción de materia. Fósiles de la política. Hay concejales inanes. Bancadas no existieron sino al final por ley. Por la “amenaza” oficial de mantenerse a la expectativa del bocado servido. La mayoría en la “juega” de sus propios intereses sin un partido responsable de fondo. Sin responsabilidad alguna. Buscando ascensos personales sin capotear el entorno. Los partidos fueron fantasmas que asustaban. Insulsos a la hora del balance. Fracturados – muchos de ellos – por la esperanza de un servilismo audaz, express.

    Un Concejo que nunca se supo para donde iba. Sin agenda definida por una junta directiva que hizo rehén al propio militante del MIRA, Carlos Henao, que desde la barrera siempre fue más. Esperé más de Jaime Esteban Duque en una apropiación política que lo catapultara. Pero no fue así.

    De manera franca dijo que este concejo modelo 2016, no fue nada del otro mundo. Se quedaron en expectativa. En egos nuevos para salir en la foto. En estrellas bronceadas pero sin decoro. Otros que se repitieron, fueron historia pasada. Poco le aportaron a la versión política del vertiginoso hoy que produce cambios en segundos y revolcó el corazón confuso del ciudadano aislado.

    Fue el Concejo salpicado por la inmadurez de muchos de sus actores que por el sólo rótulo los demolió.

    Sobresalieron pocos en ese salón de clases político que es el Concejo: Giordanelly, Steven Cárdenas, César Gómez, Carolina, el médico Noreña y un poco Atilano y Norbey Quiceno (¡Qué desdibujada se metió la U que nunca supo sobrevivir al vuelo de 8 años de gobiernos cuestionados! Estuvieron siempre al garete. Varios de sus voceros esperando que recogían del humo acumulado del poder quemado. Otros prefirieron invisibilizarse al calor de la cómoda burocracia para no perderlo todo).

    Sobresalieron Carolina Giraldo pese al “matoneo” constante e infame. Es una buena líder. Igual, César Gómez, pero con más cálculo político. Steven Cárdenas, mucho aportó pese al “descache” que lo perseguirá del POT.

    Considero que el gobierno local hizo poco para articular un apoyo decidido hacia sus políticas. Poco importó. Restó, diría. Impuso, por el contrario, un ego desafiante.

    Pero, a la hora de balance, el Mejor fue el ingeniero Carlos Alfredo Croswhaite. Se entregó – como siempre- al ciudadano sin importar cuántas hojas de vida le recibían en la alcaldía o cuántos “disparos” oficiales le preparaban en medio de la emboscada. O, que bajo la puerta de su oficina, le despacharan gruesos contratos.

    Fue original. La gente primero. Se preparó, dijo lo que tenía que decir a su debido momento, estuvo en la refriega que coloca el dedo en la llaga y sacó su argumentación feroz  para demostrar las fragilidades del sistema envenenado. Su voz fogosa quedó consignada sin hacerle miramientos al poderoso gobierno. Mejor concejal 2014: ¡Carlos Alfredo Croswhaite! Y que lo reconozcan desde adentro no deja de ser bueno. Incluso lo saborean en la calle.

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