• “Declaraciones de Fenalco, al impuesto a las bebidas azucaradas son totalmente irresponsables”: Representante Mauricio Toro

    El Congresista recalca que, en su comunicación, olvida por completo que el derecho a la salud es un derecho fundamental, que debe primar por encima de los intereses económicos de unas grandes empresas.

    Usar el discurso de “protección a los tenderos y Mipymes”, callando el verdadero debate de salud pública es una estrategia irresponsable y mezquina de Fenalco.

    Esta semana fue de público conocimiento una carta que Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco le envió a Didier Alberto Tavera, director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos, manifestándole su preocupación por la iniciativa para que, en el trámite del proyecto de ley de inversión social, sea incluido un impuesto a las bebidas azucaradas y endulzadas como una “alternativa para rescatar al sistema hospitalario del país”.

    Para el Representante a la Cámara por el Partido Verde, Mauricio Toro, los argumentos esbozados en la misiva, no pueden obedecer sólo a factores económicos, pues está de por medio la salud de los colombianos: “Su argumento fundamental es que el impuesto va a quebrar a los tenderos, sin dar ningún fundamento. La idea del impuesto es estimular a los colombianos a consumir otro tipo de bebidas, que muy probablemente van a comprar en la misma tienda o mercado del barrio”.

    Otros contra argumentos, que para el Congresista Toro desvían la discusión tienen que ver con que el aumento del precio puede que baje las ventas de las bebidas azucaradas, pero los consumidores reemplazarán el producto por otro de menor precio. Las ventas netas de las tiendas y mercados no se verán afectadas.

    La OMS recomienda estos impuestos por ser una medida sencilla y efectiva para ayudar a reducir las enfermedades no transmisibles. No es un capricho ni un invento colombiano. Muchos países lo han incorporado porque está demostrado que el consumo de estas bebidas afecta la salud.

    “Está demostrado científicamente que las bebidas azucaradas, como las gaseosas, son productos ultra procesados con muy bajo o nulo aporte nutricional, y su consumo habitual es causa de enfermedades no transmisibles como la obesidad y la diabetes, que causan en el país, el 13% de mortalidad por diabetes y el 5% por enfermedades cardiovasculares. Lo que significa un alto costo para el Estado en el sistema de salud para atenderlas. ¿Es justo que el Estado pague la salud mientras unas empresas se enriquecen con las ventas de estas bebidas?”

    En Colombia las cifras comprueban que el consumo de las bebidas azucaradas son un problema de salud pública. Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida realizada por el DANE en el 2019, el 34% de los colombianos consume bebidas azucaradas todos los días, siendo los menores de edad el grupo que más consume dichos productos, revelando cifras de un 82.9% de niños y niñas entre 9 y 13 años, y del 82.9% para adolescentes entre 14 y 18 años.

    Adicionalmente, en el país dentro de las 10 principales causas de muerte, 5 tienen relación con una mala alimentación, datos respaldados también con cifras de Ministerio de Salud y Protección Social, pues el 6,8% de las muertes en Colombia se relacionan con enfermedades cerebrovasculares, cifra de la cual es atribuible el 5,0% a las bebidas azucaradas.

    Por último, el Representante Toro, como coautor de la denominada “ley de Comida Chatarra”, se suma a las voces de apoyo y emprenderá la lucha para que la aprobación del impuesto a las bebidas azucaradas se logre y así, contribuir a rescatar el sistema de salud y mejorar la salud de los colombianos.

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