El Gobierno de Cuba rechazó hoy miércoles las acusaciones formuladas el martes por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien afirmó ante el Senado estadounidense que la isla caribeña patrocina el terrorismo y alberga instalaciones de inteligencia militar.
LA HABANA – Xinhua
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, sostuvo en un mensaje publicado en la red social X que la inclusión del país caribeño en la lista unilateral de supuestos Estados patrocinadores del terrorismo responde a criterios políticos y no a evidencias.
El canciller cubano afirmó que esa designación es «tan arbitraria y carente de sentido moral, que el propio Secretario de Estado de EEUU carece de argumentos ante el Congreso de ese país para sostener la imposición de esa medida criminal».
Rodríguez aseguró que las declaraciones de Rubio evidencian el propósito de mantener la presión sobre la isla. «Su careta se desmorona.
Queda claro su motivación política y su único fin: asfixiar por todas las vías posibles a la economía cubana, provocar una crisis humanitaria y promover una intervención militar en Cuba», expresó.
El jefe de la diplomacia cubana cuestionó también el debate desarrollado en Washington sobre el asunto, al señalar que «alarma» que el máximo órgano representativo del país norteamericano «permita la mentira de un servidor público».
El canciller hizo referencia a las declaraciones de Rubio durante su audiencia en el Senado estadounidense, donde el funcionario defendió la decisión de la administración del presidente Donald Trump de mantener a Cuba en la lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo.
Durante su comparecencia, Rubio afirmó que la isla ha apoyado a diversos grupos armados y citó como ejemplos a las guerrillas colombianas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y a las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Cuba sostiene que la acusación carece de fundamento y recuerda que la administración del expresidente estadounidense, Joe Biden (2021-2025), retiró a la isla de esa lista, decisión que luego Trump revirtió.



