Emociones que enferman

Todo lo que sucede en la mente repercute en el cuerpo físico, y cualquier acción o movimiento tiene influencia en los pensamientos y las emociones. Este precepto no debería tener ninguna dificultad para ser aceptado por la ciencia, porque hay evidencia abrumadora que demuestra que la persona es una unidad compuesta por cuerpo, mente y emociones, y la homeostasis del ser depende en gran medida del equilibrio entre los componentes de este sistema. Hace algunos años publiqué con un colega psiquiatra, el Dr. Rafael Alarcón, un libro que titulamos Estrés y Desarrollo Humano. Precisamente, en uno de los primeros capítulos desarrollé el concepto siguiente: el ser humano es un universo completo constituido por cinco componentes, los cuales son inseparables y funcionan de tal forma que interactúan de manera dinámica. La salud sería la resultante del funcionamiento adecuado de dichos componentes, mientras que la enfermedad se presenta cuando hay desequilibrio en uno de ellos, lo que repercute en el ser total. Los subsistemas de este universo son: el cuerpo, la mente, las emociones, lo ecosocial y lo espiritual.

Fabián nos puede ilustrar mejor lo que acabo de exponer. Él es un hombre de 35 años que asiste a consulta de Psiquiatría desde hace algún tiempo. A la última sesión llegó francamente desencajado, con el ceño fruncido y muy molesto. El terapeuta notó su actitud y al indagar sobre las razones, Julián expresó lo siguiente: “Estoy muy enojado porque una persona que me hizo trampas en un negocio, y a la cual demandé por daños y perjuicios, el juez en sentencia le dio la razón y tuve que indemnizarlo. Es tanta la rabia, que si me lo encuentro le pongo la mano encima por deshonesto con la amistad que le brindé”. Resulta evidente que los pensamientos de venganza y desencanto, más los sentimientos de ira como emoción primaria, han provocado en su cuerpo físico una serie de alteraciones muy bien descritas por el investigador canadiense Hans Selye, que acuñó el término de estrés para referirse a los cambios que se producen en el cuerpo cuando es sometido a este tipo de exigencias.

Las interacciones sociales de Fabián también se han afectado, y por supuesto su dimensión espiritual, en la medida en que alberga en su interior rabia hacia un semejante. Este suceso, si él no lo maneja de manera adecuada, se puede convertir en factor de riesgo para el desarrollo de muchas enfermedades que se han descrito de forma cada vez más amplia y sobre las cuales hay suficiente evidencia científica para demostrar algo fundamental: una emoción negativa, en este caso la ira, provoca no solo malestar psicológico, sino una serie de reacciones en todos los subsistemas del ser total, y si esta no es sanada y elaborada de manera adecuada, termina en disfunción o enfermedad. El reto del ser humano en sus interacciones con los demás es reconocer la imperfección humana y ser compasivo consigo mismo y con sus semejantes, para así obtener su propio bienestar. www.urielescobar.com.co

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