• Cien días de gobierno de un alcalde

    Francisco Cuello Duarte

    Me parece errado hacer una medición de la gestión de los alcaldes durante estos primeros 100 días de su gobierno, cuando ni siquiera han terminado de construir la principal herramienta de planeación, como es el Plan de Desarrollo, instrumento que constituye la hoja de ruta para que este gobernante inicie su plan de vuelo con éxito. Todavía le falta la aprobación del Concejo Municipal y el visto bueno de la autoridad ambiental.

    La mayoría de los alcaldes apenas están sacudiendo su silla para espantar los malos espíritus que heredaron, gestionando recursos y dialogando con los acreedores que le permita un respiro en esta encrucijada. Si de buena fe hacen una vaca para financiar una obra, sus enemigos lo vacunan, con acusaciones ante los entes de control del Estado, con la participación de los medios de comunicación, que primero lo fusilan, antes de investigar el caso.

    Ahora bien, si se quedan quietos, la guerrilla construye la obra, con la velocidad del trueno, pues esta organización carga el dinero en barrilles que desentierran de la selva, sin ningún control judicial. Y seguramente que a la ceremonia de entrega de la obra asiste el comandante “Mordisco”, repartiendo besitos. Una medición razonable podría ser después de los 180 días. Pero si los indicadores son negativos, este funcionario ya perdió el año. ¡Nos jodimos dijo la lora en Macondo!

    Hay que tener en cuenta que gerenciar un municipio es como dirigir una orquesta sinfónica, donde el alcalde maneja la batuta con precisión y armonía para obtener la melodía programada y con el apoyo de un buen equipo de trabajo, que tenga sentido de pertenencia y experto en su oficio. Además, hay que gobernar la empresa municipal con liderazgo estratégico, resiliencia, inteligencia, innovación, coraje y humildad. Nuestra experiencia nos enseña que un Alcalde fracasa por cuatro motivos: 1.Por arrogante, 2.Por bobo, 3.Por bruto o 4.Por loco.

    El pasado 10 de abril dicté un seminario sobre gerencia pública en Macondo, ante un centenar de líderes comunitarios invitados por el alcalde. Allí, Checho Bernal, un líder comunal de Teobromina, con la mayor naturalidad, expresó: “Docto, aquí en Macondo hemos tenido a esos cuatro ejemplares”. El evento terminó con una sonrisa colectiva que estremeció la Casa del Telegrafista y la Casa Museo de Gabo y sus mariposas amarillas.

    www.cuelloduarte.com

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