Un nuevo país

Lo que transforma la realidad del individuo o de un colectivo es la capacidad de tener sueños y la voluntad para hacerlos realidad. Nada se puede oponer cuando de por medio hay una férrea determinación para el cambio. Si deseas algo, lucha incansablemente hasta ver cosechados los frutos de tu esfuerzo. 

La historia de la civilización humana se ha caracterizado por enfrentamientos entre personas, grupos o naciones, que han terminado en inestabilidad, dolor y mucha destrucción y muerte, sobre las cuales se ha construido una nueva forma de relación entre las personas y el colectivo. Extrapolando al contexto global, después de esos enfrentamientos se ha consolidado un nuevo orden regional o mundial. Los cinco mayores imperios, constituidos desde el punto de vista económico, de expansión territorial y por la dominación a sangre y fuego de países o localidades vecinos, han sido en su orden, el británico, el mongol, el ruso, el español y la dinastía china Qing. ¿Con el paso del tiempo qué ha sucedido con estas superpotencias? Se han disuelto; aquellas colonias imperiales lograron su independencia y se convirtieron en regiones o países autónomos. La historia de las naciones no ha sido ajena a esta dinámica; lo que se ha observado son países dominados por grupos religiosos, políticos, económicos o de castas, que han tratado de “atornillarse” a los privilegios que da el poder. 

Colombia no escapa a estas características sociales globales. En sus 201 años de vida republicana, desde que declaró su independencia al imperio español ha sido dirigida por familias o partidos políticos que han defendido su permanencia en el poder utilizando todos los argumentos que les da la Constitución, que la mayoría de veces ellos mismos han redactado. Enfrentamientos, sublevaciones, conformación de grupos al margen de ley han enfrentado al establecimiento para intentar derrocarlo o para ganar espacios de participación ciudadana. Grupos de ciudadanos organizados han realizado aportes importantes para la construcción de un país más justo y equitativo con todos sus pobladores, como sucedió con la elección de la Asamblea Constituyente del año 1991, que redactó la carta política actual. Algunos líderes que pretendieron hacer un cambio en las estructuras políticas del país ofrendaron sus vidas en pos de alcanzar este ideal, como sucedió con Jorge Eliecer Gaitán, asesinado el 9 de abril del año 1948; y, más recientemente, con Luis Carlos Galán, asesinado el 18 de agosto de 1989. 

 

El paro nacional iniciado el 28 de abril del presente año es el grito de inconformismo de millones de colombianos que se ven representados por los jóvenes que les envían a las estructuras dominantes un mensaje claro: quieren vivir en un país donde se respeten los derechos humanos, donde haya justicia social y oportunidades para todos. En Colombia se está gestando un cambio, y es inatajable.  www.urielescobar.com.co

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