El español se enfrenta al reto de frenar los anglicismos

Si algo diferencia el español de España y el que se habla en América Latina es su diferencia geográfica. Ubicados en distintos continentes, España siempre ha mantenido a lo largo de los siglos una relación de amor-odio con Francia, con épocas en las que se intercalaban guerra y fructíferos intercambios culturales. Esta influencia francesa, que ayudó a adoptar al español términos como el ordenador, el papel higiénico, el cabaret, el champán o el coñac, es una constante en el español que se habla y escribe en España.

En América Latina, en cambio, la influencia que ha ejercido primero España y, posteriormente, Estados Unidos desde el siglo XIX en la región ha marcado desde las Constituciones que adoptaron la mayoría de países después de su emancipación, hasta el sistema presidencial, el Congreso, el Senado y las instancias judiciales. Como explica la escritora, María Celmira Toro Martínez, en este artículo de opinión titulado ‘El precio de nuestro idioma’, durante la colonización “se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”, recuerda Celmira citando la obra ‘Confieso que he vivido’ del poeta chileno Pablo Neruda.

El idioma no ha permanecido ajeno a la influencia de sus vecinos. Mientras que el español de la península ibérica ha tomado y sigue tomando palabras directamente del francés, el español americano ha continuado la estela del inglés. En este sentido, las discotecas empezaron a ser night-clubs; los ordenadores se llamaban computadores; el papel higiénico, papel toilette; los coches se comenzaron a conocer como carros, y las horas punta con mayor afluencia, horas pico. 

Con el auge de la tecnología mediante proyectos como Overture, la informática y los términos económicos, los anglicismos están cada vez más extendidos en Colombia. Un fenómeno difícil de atajar, aunque en ocasiones se logran desechar estos préstamos lingüísticos con originalidad y dándole una vuelta al diccionario. Así, por ejemplo, el blackjack online se conoce en Colombia como 21, un juego de cartas que consiste en ir sumando hasta llegar a este número, pero sin superarlo, apostando todos los jugadores de la mesa contra el crupier. Otros ejemplos son las campañas de publicidad eco-amigables en lugar de eco-friendly o las habilidades en vez de las skills.

La Real Academia Española (RAE), y otras 23 veintitrés instituciones constituidas en cada uno de los países en los que se habla español en el mundo son muy proteccionistas a la hora de incluir algunos extendidos anglicismos en el Diccionario de la Lengua Española, y solo registran un minúsculo porcentaje de los que se emplean en la calle. En este sentido, el director de la academia, el literato y profesor de Letras Darío Villanueva, ha protagonizado diferentes campañas para abolir los anglicismos del idioma español. En diferentes entrevistas, Villanueva ha criticado duramente el abuso que hace el mundo de la publicidad y los medios de comunicación del inglés en sus mensajes y noticias. El director de la RAE también considera que de los tres principales vehículos de difusión del lenguaje -educación y escuelas; academias; y medios de comunicación- estos últimos serían los máximos responsables de este fenómeno. Las palabras online, tablet, influencer, followers, links y likes son algunos de los extranjerismos que más irritan a Villanueva, según reconoce él mismo en este artículo.

En los últimos años, sin embargo, la RAE ha aprobado e incluido en el Diccionario de la Lengua Española (DRAE) con un cuentagotas algunos de los anglicismos más utilizados, muchos de ellos bastante complicados de traducir, como friqui, clicar o cliquear, táper, brunch, tuit, entre muchos otros.

Mientras que en España se impulsan campañas para frenar la influencia anglosajona en el idioma, los 50,5 millones de latinos que viven en Estados Unidos (16% del total de la población) impulsan híbridos lingüísticos en los que las palabras españolas e inglesas se amoldan y entremezclan creando frases y expresiones muy populares en la calle.

El escritor nacido en República Dominicana, pero afincado en Estados Unidos desde que cumplió seis años, Junot Díaz, ganador del Premio Pulitzer de Ficción en 2008 por su novela ‘La maravillosa vida breve de Óscar Wao’, es uno de los máximos exponentes de esta jerga, conocida como ‘Spanglish’. Consciente del tirón que tienen estas expresiones entre los jóvenes latinos en toda la región, la cadena de televisión Telemundo ha producido algunas series y programas de humor en los que integra el ‘Spanglish’ en sus guiones. 

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