Salud mental y protección de la vida

Cuando hablamos de salud mental, abordamos un tema de trascendental importancia en la vida de todas las personas.

Salud mental es el sano equilibrio entre lo que se piensa, se siente, se dice, se hace.

Lo que decimos y hacemos surge de lo que pensamos y sentimos; los pensamientos manejan desde adentro nuestra vida, la definen y orientan. La llevan a situaciones que hacen de nuestro diario vivir una oportunidad maravillosa para crecer y ser alguien, servir a la sociedad y realizarnos como personas de bien, o desatan una guerra campal entre situaciones de soledad, vacío interior, silencios, miedos, reclamos y amarguras que nos estancan y encadenan a situaciones de crisis casi insuperables.

La salud mental se define como un estado dinámico que se expresa en la vida cotidiana a través del comportamiento y la interacción de tal manera que permita aprovechar nuestros recursos emocionales, cognitivos y mentales para transitar por la vida, para trabajar, para establecer relaciones significativas y para contribuir de manera proactiva a la familia y la sociedad.

Los problemas de salud mental no son causados por una “debilidad personal”. La mayoría de estos problemas se deben a una combinación de antecedentes  presentes en el hogar y en la sociedad que no han sido intervenidos a tiempo y con la debida responsabilidad; factores de riesgo como: el abuso sexual y físico, el abandono y la enfermedad, el estrés, un estado emocional vulnerable, falta de apoyo social, soledad, aislamiento, dificultades económicas, en fin, tantas razones que amenazan la estabilidad emocional y psíquica y que terminan por generar complicaciones de salud mental cada vez más graves y complejas.

Dadas las repercusiones en la sociedad generadas por una mala salud mental, La ley 1616 del 2013, considera que: «La Salud Mental es un tema de interés nacional para la Republica de Colombia, es un derecho fundamental y prioritario de salud pública y es componente esencial del bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de colombianos y colombianas»

«El Estado a traves del Sistema General de Seguridad Social en Salud garantizará a la población colombiana, priorizando a los niños, las niñas y adolescentes, la promoción de la salud mental y prevención del trastorno mental, atención integral e integrada que incluya diagnóstico, tratamiento y rehabilitación en salud para todos los trastornos mentales». Es así como esta ley define las acciones a seguir por el Ministerio de Salud, Entidades prestadoras de Salud y Entes Gubernamentales de cada región para asegurar los servicios de atención integral en salud mental a toda la población».

Es una Ley bien definida desde el espíritu de la misma pero lo que cuestiona de ella, es la poca aplicación y cumplimiento de los procesos de prevención primaria mediante el control de factores de riesgo que, en últimas, son los desencadenantes de decisiones fatales contra la vida, los bienes, la integridad personal y familiar, la economía, la estabilidad emocional y laboral.

La prevención primaria de la que habla la Ley determina conocer los factores de riesgo para prevenir situaciones extremas en la salud mental.

Factor de riesgo desde las condiciones sociales y económicas que vivimos es el hogar donde padres y madres no tienen los recursos para solucionar las necesidades mínimas, es la mujer cabeza de hogar sin empleo, sin oportunidades; los niños y niñas abandonados por la familia, la sociedad y el estado; los jóvenes obligados a dejar sus estudios por asumir responsabilidades familiares de manutención, de techo y educación para los suyos; los adultos mayores enfrentados al olvido de su familia, de sus hijos, de todos.

Factor de riesgo son los trabajadores informales destinados al rebusque en las calles y campos sin apoyo alguno, sin derechos; los pequeños emprendedores en quiebra después de una pandemia interminable, en fin factores de riesgo en salud mental es lo que tenemos en este país: es el miedo a vivir, a enfrentar tanta indefensión, tanta exclusión; es el acoso laboral, es la vida sin horizonte que tantas personas en Colombia tienen y que no encuentran como solucionarla.

La Salud mental es deber de todos: del Estado y del Gobierno que deben poner en ella toda su gestión y destinar los recursos para enfrentar sus devastadoras consecuencias y también es deber nuestro, de cada uno.

Tenemos que  empezar a ser más tolerantes, menos agresivos; más diligentes y serviciales, menos indolentes y ajenos al dolor de los demás; más generosos y menos egoístas, más cercanos y menos lejanos y entender, de una vez por todas, que la vida es sagrada, lo más grandioso y sublime y por eso debemos defenderla, cuidarla, respetarla y mantenerla sin distingos económicos ni sociales.

Proteger la salud mental y con ella la vida de los demás es una corresponsabilidad que estamos en mora de asumir.

La vida es lo más grande, lo más sagrado.

 

¡Compartelo! 😃

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio