Embriágate de vida

La historia de la lucha contra las drogas para combatir el narcotráfico a nivel local, regional y mundial se inició en EE. UU. en 1973, bajo el gobierno de Richard Nixon, quien para la época solicitó al congreso la suma de 75 millones de dólares para implementar la política de “guerra total y global contra la amenaza de las drogas”. Para liderar esta iniciativa, creó una agencia federal, internacionalmente conocida como la DEA. La Agencia Antidrogas de Estados Unidos es la organización más poderosa a nivel mundial que tiene sedes en este y en otros países, especialmente de América Latina, y cuenta además con miles de agentes e investigadores con el único propósito de hacer cumplir dicha misión. Con un presupuesto mayor a los 2.000 millones de dólares anuales, ayuda a muchas naciones que se han sumado a esta guerra sin cuartel, que ha dejado miles de personas víctimas del fuego cruzado entre agentes estatales y redes de narcotraficantes.  

Después de 47 años de perseguir a las mafias y de millones de personas asesinadas, ¿cuál ha sido el resultado? Analistas y gobiernos de muchas partes del mundo la consideran como una “guerra perdida contra el prohibicionismo para combatir la distribución y el consumo de sustancias psicoactivas”. Con respecto al consumo, que ha ido in crescendo en los últimos años, se han planteado estrategias alternativas que buscan prevenirlo. El psicólogo estadounidense Harvey Milkman planteó la hipótesis de “la embriaguez natural”: el consumo compulsivo de drogas y de la adicción subsecuente es debido, fundamentalmente, a la estimulación de ciertas sustancias cerebrales encargadas de provocar en el sujeto sensación de bienestar y de “alejamiento de una realidad que es cada vez más compleja y menos gratificante”.

Milkman no se quedó en la construcción de su teoría, sino que la llevó a la práctica en Islandia, gracias al apoyo de la Universidad de Reykiavik. Su metodología lleva 20 años validándose en la práctica, que consiste en ofrecer  a los jóvenes opciones que estimulen de manera natural las sustancias cerebrales responsables del bienestar: serotonina, endorfinas y, especialmente, la dopamina. ¿Cómo se logra esto? A través de actividades extracurriculares como el deporte, el arte, la música y, sobre todo, con el acompañamiento de padres y maestros en estas jornadas. ¿El resultado? Islandia tiene los adolescentes con estilos de vida más saludables de toda Europa: por ejemplo, el porcentaje de jóvenes entre 15 y 16 años que consumían licor en 1998 era del 42 %, ¡y en el 2016 era apenas del 5 %!

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