Hasta la tarde del miércoles era un día normal en la ciudad venezolana de Caracas, pero de repente un ruido terrible sustituyó las transmisiones de los partidos de fútbol del Mundial 2026 y la gente corrió despavorida para bajar de los edificios, según narró el corresponsal de Xinhua.
Por Chevige González Marcó / CARACAS, 25 jun (Xinhua) —
«Nuestra comunidad, Ciudad Tiuna, al suroeste de Caracas, cuenta con decenas de torres de residencias de 14 pisos, también estacionamientos a cielo abierto con espacios amplios entre cada torre. Hasta allí decidimos correr mi hija Mariana de 16 años y yo», compartió el periodista.

«Estábamos tomados de la mano muy fuertemente y mientras tratábamos de conseguir un sitio estable y seguro para comunicarnos con el resto de nuestra familia, veíamos la desolación en el rostro de nuestros vecinos», agregó en su narración.
Dos de los sismos que afectaron la tarde del miércoles gran parte del territorio venezolano, tuvieron una magnitud superior a 7 en la escala Richter, al tiempo que la cifra de víctimas mortales alcanza hasta el momento 164 y más de 970 los heridos, según reportes oficiales.
El periodista comentó al narrar su propia experiencia que se vieron tanques de agua moverse, tapas de objetos volar por los cielos y se escuchó un «sonido ensordecedor como si metales estuvieran crujiendo y los edificios rugiendo».
«Madres desesperadas que bajaron como pudieron de los edificios, niños descalzos, maletas a mitad de los estacionamientos y padres de familia desesperados que corrían a proteger a sus hijos», agregó.
«El primer plan para Mariana y para mí era ubicar al resto de nuestra familia y saber que estaban bien o en lugar seguro, ya que se encontraban en otro sector de Caracas», compartió.
De acuerdo con la narración, al comienzo no lograron comunicarse y cualquier ruido fuerte o lo que sintieran como réplica del sismo desataba de nuevo el pánico colectivo alrededor de la cancha de fútbol donde se habían refugiado.
«La angustia se multiplicaba para localizar a nuestros seres queridos, entre ellos al pequeño Fabián de 8 años, quien había ido a practicar un trabajo escolar en casa de uno de sus compañeros de estudios», continuó.
«Los minutos pasaban como horas y horas completas, llamadas, mensajes, hasta que Francelis, mi esposa, nos dijo que estaban llegando a nuestra comunidad de Ciudad Tiuna», completó.
Por el centro de la cancha corría Fabián, mientras él se abrazaba con Mariana como nunca, para luego tener el valor de subir al apartamento ubicado en un sexto piso y verificar que nada se hubiera roto.
«Un poco más calmados lamentamos otra cosa. Flavia, la más chica de la casa, cumplía años al día siguiente, hoy (jueves), al momento de escribir esta crónica. Ahora no habrá música, pero sí grandes abrazos por sentirnos juntos», expresó emotivo.
Contó que su ciudad y otras de la costa central venezolana resultaron muy afectadas, mientras que sus pensamientos están con los que más han sufrido, con quienes han perdido sus seres queridos y con quienes han perdido donde vivir.
El corresponsal de Xinhua comentó que como periodista únicamente había vivido una experiencia similar de pánico en la comunidad, el 3 de enero de este año, cuando ocurrieron los ataques estadounidenses contra el vecino Fuerte Tiuna, la instalación militar en Caracas.
Ciudad Tiuna y sus habitantes han tenido así un año realmente inesperado que les ha impactado y que recordarán por siempre.



