Puja entre Bogotá y Moscú por Venezuela.
Duque respalda dichos de su ministro de Defensa.

Las relaciones diplomáticas entre Colombia y Rusia entraron en estado de tensión, tras los dichos del ministro de Defensa, Diego Molano, sobre una supuesta «injerencia extranjera» dada la cercanía de esa nación con Caracas y que hoy encontraron eco en el presidente, Iván Duque, quién cuestionó los nexos entre Venezuela y el Kremlin.
La Embajada rusa manifestó su «perplejidad» por los «continuos intentos de acusar sin fundamento» a su país de su supuesta «injerencia en los asuntos internos de Colombia».
Molano reiteró en la víspera lo dicho en enero sobre la movilización de tropas venezolanas a la frontera con Colombia con «apoyo y asistencia técnica», tanto de Rusia como de Irán.
La movilización sería la respuesta de Caracas a la confrontación en su territorio de disidentes de las FARC y el grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN), lo que para Molano se configuraría en una «injerencia extranjera en el borde de la frontera».
El ministro colombiano basó su versión en datos suministrados por la «inteligencia» local.
Para la embajada rusa, a Molano lo movería la «búsqueda incansable de enemigos ficticios» y se extrañó de que estás «declaraciones irresponsables» surgieran el mismo día que el presidente Duque se reunió con las misiones diplomáticas acreditadas en el país, para hablar de «los vínculos amistosos de Bogotá con el mundo exterior».
Duque respaldó este viernes a Molano, al afirmar que Bogotá necesita «entender un poco cuál es la asistencia militar que se está brindando en Venezuela».
Y el «por qué» de la «presencia» de «algunos equipamientos que tienen ellos en ese país y en la medida que las cosas se pongan sobre la mesa y se discutan con franqueza creo que eso nos permitirá a todos tener claridad».
El mandatario reiteró que para Bogotá hay en Venezuela «una dictadura y esa dictadura ha protegido grupos terroristas colombianos en ese territorio».
«Creo que tener esa conversación franca y decir la preocupación de Colombia es que ese país y esa dictadura protegen el terrorismo es lo que a nosotros nos genera la mayor preocupación y la mayor cuestionamiento, y lo hemos hecho abiertamente y me parece que en ese sentido es importante también entender cuál es el alcance y el objetivo de la presencia militar rusa en ese país», argumentó Duque.
Esta no es la primera vez que las relaciones entre Bogotá y Moscú entran en un bache.
A fines de 2020 el gobierno colombiano expulsó a dos miembros de la delegación rusa en Bogotá por lo que calificó como «actividades incompatibles con lo previsto en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas».
Supuestamente los funcionarios rusos intentaron reclutar fuentes que pudieran ofrecerles datos confiables sobre información «privilegiada» en términos económicos y militares del país.
A finales de noviembre del año anterior, Molano también situó a Irán, que tiene relaciones diplomáticas con su nación, en la línea de países «enemigos» de Colombia, durante una gira presidencial a Israel.
«Aquí tenemos un enemigo común y es el caso de Irán y Hezbolá, que opera en contra de Israel pero también apoya el régimen de Venezuela y por lo tanto es un esfuerzo importante el intercambio de información e inteligencia que desarrollamos con las fuerzas militares y el ministerio de Defensa en Israel», afirmó en su momento Molano.
El señalamiento provocó la protesta de la embajada iraní, que lamentó que se intentara destruir los nexos diplomáticos entre ambas naciones.
En aquel momento, el presidente Duque respondió a los dichos de su ministro, al reafirmar que Bogotá tenía relaciones diplomáticas con Teherán, lo que para la prensa local se entendió como una suerte de desmentido del mandatario a su funcionario.
Fuente / Agencia de Noticias (ANSA).



El Presidente Duque es un gran estadista