• Sí presidente, Cabal presidente…

    ¿Desde la Casa de Nariño parecen hacerle mala cara a la candidatura de Cabal por la influencia del contralor Córdoba? Mientras tanto, “el fenómeno Cabal” crece.

    Sergio Araujo Castro / Opinador

    A pesar del gran prestigio personal de Óscar Iván Zuluaga y de ser el único de los precandidatos con millones de votos en su haber, pese a la robusta coherencia ideológica de Rafael Nieto, del pintoresco repentismo de Alirio Barrera –quien muestra resultados espectaculares como gobernador de Casanare- y de la cautivadora inteligencia, buen verbo y preparación de estadista de Paloma Valencia, el Centro Democrático, o mejor, la base del Centro Democrático escogerá a MarÍa Fernanda Cabal como candidata de ese partido.

    Cabal representa el ala dura del partido uribista, lo cual es derecha en lo económico, y mano firme en lo político. Pero no, como tratan de caricariturizarla, represión, supresión de derechos ni posiciones excluyentes. Quienes la conocen saben que tiene un gran “sentido de Estado” y es una demócrata integral, que su estilo es dialogante, que con ella se puede razonar y argumentar fluidamente, porque es dura, pero no se altera. Tampoco se puede ignorar que sus frases contundentes han facilitado que los diversos sectores antiuribistas y algunos de sus propios copartidarios, traten de caricaturizar sus posiciones y la retraten maliciosamente como una versión femenina y colombiana de Alberto Fujimori.

    Pero negar que la Cabal viene creciendo, y que ya hay un “fenómeno Cabal” es imposible. El más claro síntoma de su solidificación como candidata viable es observar cómo izquierda, centro, y derecha coinciden en descalificar sus posibilidades reales, usando el mismo argumento: “Si ella gana en el CD, eso impediría que el partido sea aceptado en la coalición para confrontar a Petro”. Con ese estereotipo, vienen tratando de inviabilizarla en cocteles estrato 20; mientras su forma frentera de llamarle al pan “pan”, y al vino “vino”, seduce a la provincia colombiana en la misma sintonía que a empresarios y jóvenes citadinos que van sumándose al ritmo que la Cabal llama a las cosas por su nombre y plantea la seguridad, el orden y la autoridad, como las bases imprescindibles para encausar un clima de progreso y crecimiento que produzca bienestar, satisfacción y por lo tanto paz.

    Ese mensaje, claro y contundente, mientras la inseguridad parece haberse tomado las calles y los alcaldes se rajan ante sus ciudadanos bajo una ola delincuencial urbana sin precedentes, agraviada por las afugias de la pandemia, han puesto a María Fernanda Cabal en una ubicación estratégica similar a la que cosechó Uribe ante el derrumbe en la seguridad causado por la zona delincuencial del Caguán, que lo encumbrara a la presidencia prometiendo Mano Firme y Seguridad Democrática.

    Pero entonces ¿Por qué desde la casa de Nariño parecieran hacerle mala cara a su candidatura? No es claro. Pero es cierto. En los corrillos del poder, se murmura a gritos que el gobierno ha decidido impulsar a Óscar Iván para trancar a María Fernanda, algo impensable hasta hace unos meses, pues el mismo Zuluaga se sentía relegado y desperdiciado por un gobierno elegido por el partido que él fundara hombro a hombro con Uribe. Pero algo cambió, y Zuluaga pasó a moverse como pez en el agua en todos los cauces gubernamentales. Al punto que los congresistas duquistas, han pedido suspender el mecanismo de selección y ungirlo a dedo como Candidato oficial del Centro Democrático.

    El origen del sistemático desaire gubernamental hacia la Cabal, puede tener origen en la inmensa influencia del contralor Felipe Córdoba ante el gobierno nacional, para quien la hoy precandidata del CD, es –sobre todo- la esposa del presidente de Fedegan José Félix Lafaurie, quien fuera su contendor cuando ambos aspiraron a la Contraloría General. Córdoba ganó, pero quedó con Lafaurie entre ojos y parece dispuesto a no permitir que su ex contendor se convierta en el “primer caballero de la nación”, pues ello sería un obstáculo en el desarrollo de sus propios planes políticos a futuro.

    El día que se reconozca la candidatura oficial de María Fernanda Cabal a la presidencia de la República en representación del Centro Democrático, pueden pasar dos cosas: la ideal, que Paloma, Nieto, Barrera y Zuluaga se constituyan oficialmente en la guardia pretoriana de la candidata, su equipo de campaña, e idealmente, la promesa de ser la cúpula de su eventual gobierno. Eso le ayudaría mucho. La otra posibilidad es que el partido se resquebraje y todos busquen acomodo por su lado. Si pasa lo primero Paloma Valencia podría asumir la jefatura de debate de Cabal, Nieto podría ser su gerente campaña. En tanto, Óscar Iván Zuluaga podría ser la mejor carta para encabezar Senado -en vez de Uribe- y si el partido cometiera la inteligencia de volver a cerrar las listas, quizá, solo quizá, con el prestigio de Zuluaga a la cabeza, sostendría las 19 credenciales que hoy tiene, y evitaría el naufragio que muchos avizoran con cábalas que no le dan más de 9 senadores al partido de gobierno.

    Si el gobierno nacional tiene instinto político, entenderá que no puede entregar un partido de gobierno disminuido, y debe prepararse para una candidatura oficial de María Fernanda Cabal en la propia colectividad del presidente. De hecho, sería un escenario muy favorable para Duque, quien contaría en la presidencia con una excompañera de Senado, que sería una verdadera leona a la hora de defender su legado. La Cabal tiene todos los materiales para confrontar y vencer a Petro en la comprensión de la gente. Antes de eso, la elección de Congreso estará marcada por la polarización que luego se extremará en la campaña presidencial. En ese contexto, el duquismo debe ser audaz e incorporar nombres como el de María Paula Correa a la lista cerrada que lleve el partido al Senado, ojalá encabezada por Oscar Iván Zuluaga. Ese será el escenario para defender la extensa obra de un buen gobierno, cuyo mayor fracaso ha sido fallar estruendosamente en comunicar bien su palmarés de logros y realizaciones.

    @sergioaraujoc

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