Una verdad no escrita: no hay un segundo lugar sólido para la gobernación que apriete al abogado Tamayo. La confusión es grande y eso en vez de aclarar, despierta anarquía entre los seguidores que pujan por apuntársele al ganador.
¿Ha bajado Sigifredo? Bueno es decir que hoy hay más candidato que partido. Se la ha jugado entera pedaleando en seco.
¿Estancado Germán Aguirre, quien esta semana estrena decorado? Curioso: después de ser su senador y Representante liberal, hoy le da la espalda ese viejo liberalismo cansado y atravesado que vive del pasado.
Aguirre cree que apenas empieza la campaña y yo pienso que hace rato la largada se dio.
Muchos ponen en el asador el aporte real de UNIR. Pero lo mismo de la U. Pese a máquina le falta motor. La nevera está llena pero pocos la abren.
Insisto: lo grave en la contienda para la gobernación, es que no hay segundo claro.
Quienes sueñan con parar a Tamayo – como le ocurrió al médico Botero – enlodando y fustigando en los estrados, se pueden quedar esperando como el carcelazo de un prófugo senador. El hierro está caliente.
Vean este dato y no se extrañen por qué Tamayo va ganando: el 42 por ciento de los risaraldenses (encuesta de Cifras y Conceptos) considera que no pertenecen o están matriculados a partido alguno. Crece la franja que los aleja de los directorios y pierde confianza en la política partidista. Grave. De resto, un reparto de porcentajes que causa hilaridad por una parte y huellas de preocupación por la otra.
Le pellizca votos a todos sin tener un partido madre o de base. La gente lo recuerda por su gobierno con una poderosa red social y por su cercanía. Atendía a la gente así fuese para decirle NO. La sede de gobierno permanecía abierta.
Cada día que pase, más ciudadanos y líderes políticos en la U, se le van arrimar. Se le están arrimando. El partido liberal le corre la cortina y le hace venia.
Vean esto otro dato: 3 alcaldes en Pereira no quieren saber nada de sus fórmulas para la gobernación porque saben que arriesgan. Igual acontece desde la gobernación para la alcaldía.
Conclusión: la mutación será grande. Pregúntele a su vecino por el voto – como ensayo de laboratorio colegial – y encontrará fractura. Cero unidad e identidad de partido.
No conozco unas elecciones donde el interés no sea uno distinto al de triunfar. Y, eso le da un aire de distancia importante que juega mucho a favor de quien lidera las encuestas.
En el 2007, paró las urnas por el partido conservador que con parte de sus directivas le da un extraño portazo – más por revanchismo y por una vibra nociva de odio mezclada con rencor -.
Fueron 152.496 sufragios (contrapuestos a los 127.168 del actual gobierno del médico Botero. Bueno decir que fueron a urnas 380.772 personas) En esa encuesta, el 45 por ciento de ese total electoral no participó del proceso electoral.
El potencial electoral del Risaralda, supera las 700 mil personas de manera ligera.
Ese día el partido liberal perdió por punta y punta (En Pereira, ganó Israel) Quemaron naves Germán Chica y Marta Helena. Uno en el exterior y la otra en la U. ¿Quién es el segundo en este tour político?



