El líder del movimiento Defensores de la Patria afirmó que su candidatura no cuenta con el aval directo de los partidos ni busca alianzas con políticos tradicionales.
El respaldo de la Casa Char, uno de los sectores políticos más influyentes del Caribe colombiano, a la candidatura de Abelardo de la Espriella redefine el mapa político de cara a las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026. En efecto, se perfila como un factor clave para la campaña, especialmente en el distrito de Barranquilla, Atlántico, donde el control territorial de los Char ha perdurado durante años.
“Después del domingo 8 de marzo, tenemos que estar trabajando para elegir al Presidente de la República, por ahí hay un candidatico costeño que queremos apoyar, que a pesar de que está solito, no tiene partido político, hoy en las encuestas está empatado con el hombre del gobierno nacional”, señaló Fuad Char.
Una figura destacada en las filas de Cambio Radical, el senador Carlos Fernando Motoa, también expresó públicamente su apoyo al proyecto del líder del movimiento Defensores de la Patria . Aunque la dirección nacional del partido, encabezado por el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, habilitó a sus militantes a respaldar tanto a De la Espriella como a Paloma Valencia, la toma de posiciones dentro de la colectividad evidencia una fragmentación interna.
En palabras del propio Abelardo de la Espriella, su candidatura no cuenta con el aval directo de los partidos ni pretende estrechar alianzas con los políticos tradicionales. Sin embargo, los gestos de apoyo provenientes de agentes históricos del poder territorial, como la Casa Char, desmienten las fronteras tajantes entre candidaturas individuales y estructuras partidistas. En este escenario, la influencia de los Char puede traducirse en un caudal decisivo de votos para la primera vuelta.
A mediano plazo, el respaldo de los Char a De la Espriella no solo tiene efectos inmediatos sobre la elección presidencial. La dinámica anticipa una batalla estratégica dentro del escenario local, pensando en 2027, cuando tanto la Casa Char como el Pacto Histórico buscarán ampliar o retener cuotas de poder en las administraciones regionales.
Abelardo de la Espriella, aspirante independiente a la Presidencia de Colombia, reiteró su negativa a forjar alianzas con los partidos Liberal, Conservador o La U, entidades históricas del espectro político nacional.
Esta postura, comunicada oficialmente por su campaña, responde a la convicción de que dichas agrupaciones personifican lo que denomina la “vieja política”, y marca un distanciamiento explícito de las estructuras tradicionales que han dominado la arena electoral en las últimas décadas. El rechazo a estos pactos cobra relevancia en un momento en el que las principales colectividades están definiendo su apoyo hacia candidaturas que negocian bloques parlamentarios y cuotas institucionales de cara a los próximos comicios presidenciales.



