Nueva York / RAM. Luis Bedoya, expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol aceptó dos cargos en el escándalo de la Fifa, conspiración de soborno y fraude en transferencia bancaria, por lo que tendría que pagar una pena de 8 años de cárcel.
Así lo reveló hoy la fiscal general de EE. UU., Loretta Lynch, quien lleva la investigación del “Fifagate”, como se conoce a este escándalo mundial. Las investigaciones de la Fiscalía de los Estados Unidos afirmaron que Luis Bedoya posee una cuenta secreta en suiza con la que hacía el tránsito de las sumas millonarias que recibía de la Conmebol. Esto ocurrió por más de ocho años, según el ente investigador.
El exdirigente del fútbol ofreció la entrega de estos dineros y otros más, aseguró la fiscal Lynch, los movimientos bancarios de Bedoya son por más de un millón de dólares y por estos delitos le esperan cerca de 8 años de cárcel, lo que quedaría de una pena de 20 años, gracias a la aceptación de cargos y entrega de dineros.
Bedoya había tomado la decisión de acogerse a una amnistía tributaria y declaró la cuenta ante la Dian, sin embrago, ésta ya había sido identificada por la Unidad de Información y Análisis Financiero de Colombia (Uiaf), que le envió la información a la Fiscalía.
Luis Bedoya, aceptó dos cargos dentro del escándalo que sacude a la Fifa, conocido como ‘Fifagate’.
Los delitos que aceptó Bedoya, el pasado 12 de noviembre, fueron conspiración de soborno y fraude en transferencia bancaria. Así lo reveló en la tarde de este jueves la fiscal general de EE. UU., Loretta Lynch.
El pliego de cargos contra Bedoya no ofrece detalles muy específicos sobre su actividad criminal. Pero dice, por ejemplo, que conspiró con otros dirigentes del fútbol y ejecutivos de marketing para solicitar, recibir y encubrir el pago de sobornos para su beneficio personal.
«La conducta incluyó, entre otras cosas, el uso de contratos de consultoría, acuerdos y otros tipos de contratos para crear una apariencia de legitimidad para pagos ilícitos. Así mismo el uso de varios mecanismos, incluyendo intermediarios. Banqueros, asesores financieros y vendedores de divisas para realizar y facilitar los pagos ilegales; la creación y uso de compañías fachadas, cuentas bancarias en paraísos fiscales, movimiento de efectivo en grandes cantidades, compra de finca raíz, evasión de impuestos y obstrucción de la justicia», dice el texto dado a conocer hoy.
Investigadores de la Fiscalía de Estados Unidos confirmaron también que Bedoya tiene una cuenta secreta la cual usó por más de ocho años para mover dineros de los sobornos que se recibían en la Conmebol.
«La cuenta está en Suiza y el señor Bedoya ofreció entregar sus fondos y otros más», aseguró Loretta Lynch, fiscal de Estados Unidos.
A Bedoya le esperarían cerca de 20 años de cárcel pero con la aceptación de cargos la pena se podría reducir hasta en 8 años. Esto significa que volvería al país a los 64 años.
Otros ocho dirigentes también se declararon culpables en las últimas semanas y en su conjunto acordaron entregar 40 millones de dólares a las autoridades de EE.UU., que serán usados para reparaciones en caso que aparezcan víctimas.
Las autoridades no ahondaron en el estatus legal de Bedoya en el momento, pero se estima que sigue libre luego de pagar una fianza.
Cuando empezó a filtrarse que iba estallar el escándalo de corrupción en la Fifa, Bedoya se acogió a una amnistía tributaria y la declaró ante la Dian. Pero ya había sido detectada por la Unidad de Información y Análisis Financiero de Colombia (Uiaf), que le remitió la información a la Fiscalía.
Al respecto, agentes federales revelaron que el dirigente, de 56 años, les aseguró que el único posible delito con esa cuenta es no haberla declarado al fisco.
Y agregó que el dinero que depositó allí era el salario mensual, de 10.000 dólares, que devengó desde el 2006 como dirigente de la Conmebol, de la que terminó siendo uno de sus vicepresidentes.
Lo que Bedoya ignoraba es que el FBI ya tenía todos los detalles y movimientos de dinero de esa cuenta. Además, que a los agentes federales no los convence del todo su versión.
El exdirigente viajó a esa ciudad junto a su esposa en la noche del miércoles 4 de noviembre, en un vuelo sin tiquete de regreso del que solo sabían un par de familiares y un empleado.
Durante 72 horas, dejó de contestar su celular y solo el domingo se comunicó con su amigo Ramón Jesurúm, cabeza de la Dimayor en ese momento, para anunciarle que renunciaba irrevocablemente al cargo.
Y aunque le dijo que divulgara la dimisión luego de los partidos de la Selección Colombia contra las escuadras de Chile y Argentina, el secreto duró pocas horas. El lunes, el país se levantó con la noticia de que Bedoya ya no era el mandamás del fútbol colombiano y, además, que se desconocía su paradero.
Luis Bedoya y su esposa se llevaron a Nueva York un estudio de su contabilidad con el que aspiraban probar que no hubo un incremento injustificado de su fortuna, que ha crecido en los últimos 10 años, y que podían demostrar su origen.
En el listado de bienes figura un apartamento de 121 metros cuadrados, en la calle 102 con transversal 18, norte de Bogotá. También, una oficina en la carrera 15 con calle 93, que en papeles figura en 269 millones de pesos, y un apartamento en la calle 97 con carrera 21. También adquirieron varios lotes: tres, en la vereda Riofrío, en Tabio (Cundinamarca), que superan los 6.000 metros cuadrados, y otro en Sopó. Y tienen un apartamento en el condominio Costa Bella, de Santa Marta, y dos apartamentos más en Bogotá, a nombre de Martha Herrera.


