Carta abierta

Dosquebradas, mayo 4 de 2021.

Señor Director

RISARALDA HOY

Ciudad.

Estoy confundido o, quizás, preocupado, con la fuerza que ha tomado la propuesta de reducir el número de integrantes del Congreso de la Nación (me gusta más que así se llamara, que el de la República, por su carga semántica) en el sentido de elegir un senador por departamento y uno por Bogotá, lo que daría como resultado tener 33 senadores; y dos representantes a la cámara por cada uno de los territorios ya señalados, con lo que tendríamos 66 representantes. Un Congreso de 99 integrantes. Sí, es una significativa reducción, del 64,6 %, ya que actualmente hay 108 senadores y 172 representantes, en total 280 congresistas.

Se argumenta para esto, los altos costos por los salarios y una gran cantidad de prebendas, que mucho afectan al erario público, erario que alimentamos con los impuestos que pagamos. Y, además, a la ya tradicional abulia, ausentismo en el trabajo legislativo y, como si fuera poco, a los cortos periodos de “trabajo”. ¡Cierto, muy cierto! No puedo contradecir lo incontradecible.

Pero, al decir popular, resulta -en este caso- peor el remedio que la enfermedad. Trataré, pues, de esbozar la razón de esta afirmación.

Por diferentes medios se ha revelado que una campaña al Senado cuesta entre 3 mil y 5 mil millones de pesos, cantidad que viola los topes autorizados para estos efectos, pero que muy hábil e ilegalmente es encubierta, no declarada ante el Consejo Nacional Electoral. En consecuencia ¿quiénes accederían al poder legislativo? Los ricos, los patrocinados por grandes empresas con poder económico e intereses gremiales.

En consonancia con lo anterior, bien sabido es que, en un sistema de mercado: demanda vs. oferta, (en mercado literalmente es en lo que se han convertido las elecciones) los costos de tales campañas se elevarían significativamente. Corolario: tendríamos un Congreso ¡plutocrático! con evidente rezago de una adecuada presencia de sectores populares y de oposición.

Además, dentro de tal perspectiva, de verdad se acabaría de “volver trizas” el Acuerdo de Paz, puesto que, si aún no se reconoce la participación legislativa a los sectores poblacionales agobiados por la violencia y ausencia del Estado, después, con mayor fuerza, se negará esta conquista democrática.

Claro que sí es necesario hacer urgentes reformas al Congreso. Pero no vendiendo el sofá o la cama para evitar la infidelidad de la pareja. ¿Cuáles podrían ser tales reformas? Veamos algunas.

  • No pagarles por mensualidades sino por sesiones tanto de Comisiones como de Plenarias. Esto les obligaría a dedicar más tiempo, ahí sí a trabajar con ahínco en las actividades legislativas y evitar el manido ausentismo que tanto perjudicar el trámite de leyes.
  • Eliminar muchas prebendas, tales como carros para desplazarse en sus regiones; también el pago de sus celulares o móviles. Considero que estos valores los debe asumir cada congresista como parte del precio del honor de serlo. Sería aceptable que tengan un carro blindado para su movilidad en Bogotá.
  • No tener gastos de representación que ahora son permanentes, sino viáticos cuando estén en sus actividades legislativas.
  • Limitar la presencia en el Congreso de los mismos con las mismas, a dos periodos, esto es, a 8 años.
  • Que paguen aportes de salud a las EPSc y pensiones a cualesquiera de los Fondos, como lo hacemos los demás colombianos. Y que en materia pensional se les aplique las mismas normas que a todos nosotros.
  • Incentivar la presentación de iniciativas propias de leyes que sean aprobadas, con un determinado valor económico.
  • Que se implemente y aplique un código ético draconiano, especialmente diseñado para combatir la corrupción de los legisladores.
  • Que se ciñan a sus verdaderas funciones, como son: 1) legislativas; 2) constituyentes ocasionales; 3) control político con verdadero apego a las mociones de censura cuando a ellas haya lugar; 4) judiciales, a través de una primera instancia que con severidad, diligencia y debido proceso, inicie las actuaciones necesarias, para lo que se requiere de una verdadera Comisión de Acusaciones; 5) electorales, en las cuales -ojalá- se restrinjan algunas que pueden ser garantía para cohonestar con ellos, tal el caso de la Procuraduría, entre otras; 6) administrativas, que permitan el correcto funcionamiento de las dos Cámaras y eviten gastos superfluos y eliminen la corrupción tradicional; y 7) de Protocolo, para recibir a Presidentes o Jefes de Estado de otros lares. Las tres primeras son las fundamentales y en las que se debe centrar su accionar.
  • Y que dejen de ser los “lagartos” que andan en cuanto ministerio, instituto descentralizado, agencia, autoridad, gobernaciones, municipios o Corporaciones Autónomas Regionales existan, en búsqueda de contratos para sus amigotes con su correspondiente “maquila” o aumentar la burocracia para pagar favores político-partidistas.

Desde luego que hay más posibles e importantes reformas, que escapan a mis limitados conocimientos. Pero aclaro, veo difícil que este Congreso, con los mismos en las mismas, aprueben esta clase de reformas.

Como en muchas situaciones, lo expuesto también tiene sus contras. Una, quizás la más significativa, que personas con buenas capacidades, conocimientos y excelentes propósitos, se abstendrían de “medírsele” a asumir las responsabilidades de un buen legislador; que mejor les podrá ir económicamente en el ejercicio de su profesión o actividad empresarial o comercial, que en el Congreso. También es cierto.

Para obviar esto se tendrá que modificar la Ley 5ª de 1992, permitiéndoseles ejercer sus actividades particulares, como en otrora, de tal manera que no interfieran con el desempeño de sus funciones de congresistas. Desde luego que el Congreso tendrá que expedir una nueva ley orgánica que regule su organización y funcionamiento, acorde con las reformas que se introduzcan.

Como lo expresé al comienzo de esta misiva, sobre este espinoso tema estoy confundido como ciudadano de a pie. Por eso respetuosamente invito a uno o varios de sus autorizados columnistas o lectores para que me den luces y me ayuden a salir de este berenjenal en que me encuentro sobre un tema que juzgo no es de poca monta, sino de la mayor importancia e incidencia nacionales.

Cordial saludo,

FERNANDO PIÑEROS SMITH

Correo: ferpis7@hotmail.com

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