Educación y sostenibilidad de las ciudades y del mundo

Según la UNESCO, «La Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) proporciona a los educandos los conocimientos, las competencias, las actitudes y los valores necesarios para tomar decisiones fundamentadas y llevar a cabo acciones responsables en favor de la integridad del medio ambiente, la viabilidad de la economía y una sociedad justa. La Educación para el Desarrollo Sostenible es un proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida que forma parte de la educación de calidad. La EDS es reconocida como catalizador clave de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible y alcanza su objetivo al transformar a la sociedad. La EDS empodera a todas las personas, independientemente de su sexo y edad, las generaciones presentes y futuras, respetando la diversidad cultural». (UNESCO:2019).

Este planteamiento toca una problemática muy especial desde el punto de vista de la educación y su papel en el desarrollo inteligente y sostenible de las ciudades y del mundo.

La educación en todos sus niveles desarrolla en los aprendices nuevos niveles de competencia que les permite adquirir las herramientas necesarias para abordar los problemas del mundo y plantear soluciones y estrategias que permitan mantener un desarrollo progresivo sin comprometer en ello la vida del planeta, ni de sus habitantes.

El proceso de educar para la sostenibilidad debe ser una acción integral desde los primeros años de vida hasta el final de nuestra existencia como resultado de una Política de Estado dirigida a conformar y mantener el capital social y humano que garantizará su posicionamiento social, económico, cultural y la trascendencia de su obra.

No se educa para la obtención de títulos académicos, se debe educar para la vida, la resolución de problemas, la convivencia armónica, la solidaridad, la justicia, la equidad, el respeto a los derechos humanos, al disfrute igualitario de los bienes y servicios necesarios para una vida digna y productiva.

Cuando se habla de Ciudad se habla de entorno, de cercanía, del lugar donde se adquiere identidad social, cultural y económica. Es allí, en la Ciudad que nos alberga, donde se da la primera acción ciudadana del ser y es el sentido de pertenencia el que nos identifica con su cultura, con su historia, su riqueza; su esencia que la hace diferente a otras pero única y especial porque teje la vida afectiva, la vida laboral, la vida social y relacional y ese concepto de ciudadanía que une al ser con el lugar donde habita y como agente activo que es de su comunidad, esa pertenencia, le genera unas responsabilidades de compromiso con todo lo que en ella se desarrolla.

Es entonces la formación de un ser consciente de su papel determinante en el desarrollo y sostenibilidad de su Ciudad, lo que se debe lograr a través de la educación desde los primeros años de la infancia hasta los más altos niveles de formación profesional y ciudadana.

Nada que tenga que ver con el desarrollo de las Ciudades y del mundo está alejado del ser humano y de sus acciones.

Si bien la tecnología  está marcando la pauta en la sostenibilidad del quehacer económico y social del mundo, es a través de la educación como estas opciones de modernidad se hacen realidad.

Se necesita un ser humano conectado al mundo, a su desarrollo, a sus fenómenos ambientales, sociales y económicos, consciente de su papel determinante en una mejor calidad  de vida y de la responsabilidad  que debe asumir como parte activa y esencial  de sus procesos.

El desarrollo inteligente y sostenible de las Ciudades tiene que ver con los principios de la economía solidaria  pero si no hay formación  desde la primera infancia hacia un compromiso de grandeza indelegable hacia los demás no podremos construir un futuro mejor. Es tomados de la mano, solidarios y presentes como podremos enfrentar los problemas del mundo: esto es sostenibilidad y en ella se afirma la vivencia de integración, de hermandad para juntos salir adelante y enfrentar los retos que el desarrollo inteligente y sostenible de las futuras Ciudades nos exige.

Este logro no es posible si, en la formación desde los primeros años, no se afianza en los niños y niñas el sentido de la importancia de los demás, el concepto de trabajar juntos, de asumir con el otro responsabilidades y compromisos y  mirar con esperanza la vida.

Así se hace necesario que los Gobiernos integren a sus Planes de Desarrollo el tema de la Educación Ciudadana como garante de la vida, de la convivencia, de la participación, igualitaria y justa y del avance de su comunidad y el mantenimiento de la identidad, de sus recursos, de su cultura, de su historia.

No se trata de abordar temas aislados, desconectados entre sí, es necesario integrar saberes y experiencias, despertar una conciencia solidaria y responsable con el otro, con la salud, la naturaleza y sus fenómenos, con el medio ambiente, con la vida productiva, laboral, social, enfrentar los problemas y poder así, desarrollar competencias que les permita un comportamiento proactivo, participativo, solidario, emprendedor.

El desarrollo inteligente y sostenible de las Ciudades integra diversos aspectos:

1- Una educación pertinente con el  avance de la ciencia y la tecnología para apropiarse de las herramientas necesarias para conocer el mundo e intervenirlo con acierto en bien de una mejor vida para todos.

2- Una educación basada en problemas que enfrente, desde los primeros años, a los niños y niñas con las situaciones de su Ciudad  y de su entorno y así puedan internalizar conductas apropiadas desde una perspectiva de solidaridad, de compañerismo, de integración y participación.

3- Una educación que promueva la comunicación, la solución concertada  de conflictos, el compromiso social, ético y moral con los demás, con su Ciudad, con el mundo.

4- Una educación para la vida, para lograr juntos la Ciudad que queremos y merecemos, la Ciudad que en razón a su recurso humano digno y valioso, es capaz de brindar a sus habitantes, a sus visitantes  espacios de convivencia, de participación, de avance económico y social, de seguridad, de integración con un medio ambiente sano.

Una Ciudad sostenible para que en ella siga germinando la vida de sus gentes, los cimientos de su historia.

Una Ciudad integrada a todas las Ciudades del mundo, una Ciudad que a través de la educación solidaria y de un proyecto de formación ciudadana desde los primeros años de vida, construyó con su gente, las bases de un nuevo lugar donde vivirán por siempre, en armonía y paz, hombres y mujeres de bien que dejarán huella de grandeza en todas sus generaciones.

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