
“Todos quieren ser importantes, pero nadie quiere ser útil”
No le he perdido rastro a la ciudad, desde el control político que se cumple en el Concejo de Pereira, al examen que rinde el gobierno del doctor Juan Pablo Gallo.
Todavía se hace el ejercicio en un Concejo donde aumentó de manera atractiva, el bloque mayor. Ya no es un Cabildo que oscila entre el 11 – 8 de respaldo al mandatario. Se fue derecho a un 18 – 1 y a veces a un 17 – 2. La U, prefirió acogerse a la fórmula facilista de “votar bien lo que más le convenga a la ciudad”.
Dificil de defender, por muchos de los corporados, el lastre que cargan varios de ellos en préstamo al pasado mandato, al que aún le remueven pesados escombros de deterioro administrativo. Otros lo han hecho con talante, cuestionando procesos que van mal y están en todo su derecho. Pero estos se pueden contar en una mano.
Ha llamado la atención, el registro y el informe presentado por el doctor Mauricio Restrepo, Secretario de Infraestructura, quien logró desde ya, “domar” al infierno mal entendido de trabajadores sindicalizados que asistieron por largos años a una pereza oficial y a la “desarticulación” de maquinaria de Obras. Esa orgia no sangra más. Hay freno en el acelerador y autoridad. A la existencia de cuadrillas de obreros que trabajan de manera sincronizada y no al vaivén de amigotes o de fichas políticas convertidas en lastre.
Nos acostumbramos desde muchas dependencias de esa cuestionada entidad a que ni siquiera “existía una estructura organizacional”. Manga por hombro. Desorden y lujuria, “canibalismo de equipos para su reparación” y repuestos que iban y venían al amparo de lo penal.
Máquinas que con el tiempo quedaban – literal- en rines, sin que una mano valiente la alzara para castigar el derroche y el saqueo. Una entidad “secuestrada” por un cómodo y oprobioso sindicalismo de bolsillo que roncaba al calor de compadres de la politiquería. No se pueden dejar prosperar ciertas mafias de overol.
Ya sabe la ciudad que norte lleva con la ejecución de los proyectos de Valorización, el contrato de obras, las vías para la movilidad que están a punto y la construcción y reparación de una malla vial en una ciudad donde el pavimento sufrió fatiga y cumplió su vida útil.
Son 450 kilómetros en la red urbana de vías y 515 en el rural – en muchos tramos, que han sufrido el rigor del tiempo, en muchos sectores. Amén del floreciente negocio de los huecos que han permitido cerrar 820 de ellos.
La ciudad muestra otro aspecto en la poda y rocería en muchas comunas. Hay un plan maestro de parques, intervenciones priorizadas en las instituciones educativas para su reparación, entrega técnica a las comunidades de material alejadas de reparto miserable de tejas, ladrillos , cemento, arena, donde merodeaban entusiastas buitres de esa carroña oficial en extensión. Se ha entregado mantenimiento a 120 kilómetros de vías en afirmado, lo cual fundamenta la tarea del doctor Restrepo.
El doctor Mauricio lo ha hecho bien con un sentido de pertenencia digno y sin cabalgar en los lomos de la desidia.
Una tarea que no se puede parar si es que pensamos en rescatar a Pereira por partes.



