EL DEDO EN LA LLAGA / Juan Manuel Álvarez Villegas

alvaro rodriguez hernandezLa CARDER está envuelta en un espeso remolino jurídico.

Es un corcho que flota en el maridaje normativo mientras se clarifican deudas judiciales. Hay cobros y contra cobros. Hay un cerril ambiente.

Hay quienes han golpeado con dureza esa roca haciéndole daño. Su institucionalidad, sin embargo, es un cristal que la aparta de oscuros requerimientos a la luz de la Ley, que es la que debe prevalecer al final del ejercicio.

La han querido deslegitimar sin descanso. Existe una sublevación, un tropel, que rebota sobre muchos procederes como si la quisieran podar con una brillante amargura. La han querido tapizar de rastrojo, de maleza. Obstruir. La hostigan de manera puerca.

La Corporación Autónoma, salvo excepciones a la regla, ha estado bien manejada a lo largo de su historia. Ha administrado para el país una buena gestión ambiental compartida que hoy le reconocen propios y extraños. Tiene reconocimiento y es necio divagar sobre esa tosquedad en que se ha visto envuelta por pasiones humanas desbordadas. Por politiquería asquerosa, de la peor especie, como su fuese fiambrera.

La CARDER es una entidad poderosa. Apetecible. Ha estado en el centro del poder. Víctima de una rapaz cacería. Es más: ahora que la quieren linchar, hay una maquinación perversa para que varios coterráneos utilicen pasillos oscuros y caigan parados en ese establecimiento, como si fuesen predestinados – de última hora – que llegan a saco roto. Con una mezquindad enfermiza.

Muchos conceptúan y abrazan, entre una vulgar lagartería, varias dependencias de distintos niveles para engullir nómina. Esperan al acecho que caiga el castillo para postularse.

No pueden juzgar hoy como un volatinero al ex gerente Juan Manuel Álvarez Villegas. El ejercicio de los últimos 4 años, tiene resultados exitosos en la planificación y ordenamiento ambiental en la gestión territorial, en los alcances de los servicios ecosistémicos, en logros en la gestión ambiental sectorial y urbana, en las acciones preventivas para planificación del riesgo. Hay metas y acciones puntuales en un ejercicio financiero y administrativo que resisten cualquier análisis. En la CARDER, existe un capital técnico admirable. Preparado. Ilustrado.

Existe un Consejo directivo, con marcadas excepciones, que no la han dejado pulverizar.

El doctor Juan Manuel no es un pillo. Mucho menos un infractor o un pelele movido en el cadalso. Resiste muchas pruebas a la hora de esculcar los perdigones arrojados. Un funcionario de carrera que hizo escuela y con lealtad orientó los destinos de esta venerable entidad.

Estamos en una sociedad fácil que quema y condena con la rapidez miserable de la ignominia.

Nunca ha sido un hombre inferior. Por el contrario, es una persona de entendederas notorias ajenas al absurdo.
De él habla su gestión y los resultados acumulados como millas viajeras, que le entregan recompensa.

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