RAM / Tras la aprobación del plebiscito por la paz, se generaron diferentes reacciones frente a la decisión de la Corte Constitucional.
El senador por el Polo Democrático Jorge Robledo celebró la decisión de la Corte Constitucional de aprobar el plebiscito por la paz.
Según el legislador, “este es un paso en la dirección correcta. Legalmente no había que consultar a los colombianos sobre los acuerdos de paz, pero hacerlo es una buena determinación”.
Indicó que con esta decisión comienza en firme la disputa política y democrática por el sí o por el no a este plebiscito.
“Nosotros en el Polo Democrático vamos a hacer campaña por el sí a los acuerdos y estoy seguro de que, si ponemos en una balanza las críticas al proceso de paz y en la otra el fin de la guerra y el fin del conflicto con las Farc, los colombianos apoyarán la segunda opción”, recalcó el parlamentario.
Por su parte, el exministro de Trabajo, Luis Eduardo Garzón, expresó que recibía “con beneplácito” la decisión de la Corte Constitucional, con una sensación plena de vislumbrar un nuevo panorama para el país.
El exmandatario manifestó que “creo que los colombianos durante décadas no habíamos tenido la decisión, el presente y futuro del país, decidir señala cual es el nuevo país, qué es lo que va a suceder con estos acuerdos de La Habana, qué implicaciones van a tener”.
Agregó Garzón: “La Corte se merece una manifestación importante por lo que ha representado y lo que significa, un espacio democrático muy grande”.
El exministro Garzón dijo que lo que viene ahora es una responsabilidad mayor para los que plantean el Sí, pues deben conseguir gran cantidad de votos para respaldar el proceso de paz.
Indicó también que “hoy tenemos un reto muy importante, no vamos a pelear solamente el umbral, no solo vamos por el 13 por ciento, sino por muchísimo más. Blindar este proceso no es solamente lo que hay que hacer, no es definir el carácter vinculante que lo demostró la Corte, sino que le pongamos muchísimos votos al Sí para que tengamos una paz de largo plazo”.
Asimismo, el coronel Luis Bernardo Maldonado, presidente del Asociación de Policías Retirados, recibió como un hecho positivo la aprobación del plebiscito como mecanismo de refrendación del proceso de paz.
“Nosotros todos queremos la paz y queremos que este proceso se desarrolle apuntando a mejorar las condiciones del país, a mejorar las condiciones sociales, económicas y desde el punto de vista también de reducir todo lo que genera esa violencia de tantos años”, indicó el oficial retirado.
Dijo el coronel que se necesita una pedagogía por parte del Gobierno para explicarle a los colombianos qué viene a partir de ahora, porque la paz no solo significa un acuerdo con uno de los actores armados que existen en Colombia.
“Esperamos que este proceso nos lleve a que todos salgamos beneficiados, no se afecte el país, tendremos un costo y ese es el temor que no sabemos, cuál es el costo que tendremos que pagar por esa paz”, puntualizó el coronel Maldonado.
Aunque no hay unidad, sectores mayoritarios de las Fuerzas Armadas en Retiro, han manifestado su apoyo al proceso de paz, a pesar del escepticismo por el futuro del país en el posconflicto.
Por otra parte, el excandidato presidencial Carlos Holmes Trujillo, consideró que el plebiscito por la paz, que fue aprobado por la Corte Constitucional, no es un mecanismo idóneo, ni jurídico, ni político, ni social.
El dirigente político señaló que le preocupa mucho que un mecanismo que no es idóneo no conduzca a la necesaria estabilidad institucional y sostenibilidad de los acuerdos que el país necesita.
“Si las cosas siguen como van, la abstención sería la decisión apropiada, pero naturalmente este es un debate que vamos a dar internamente en el Centro Democrático para ver qué decisión toma finalmente el partido a la luz de lo que sea el contenido de la providencia de la Corte Constitucional”, dijo Holmes Trujillo.
Por 7 votos contra 2, la Corte Constitucional aprobó este mecanismo de participación para que los ciudadanos avalen o rechacen los acuerdo que el gobierno firmará con las Farc, en La Habana, Cuba.


