• “No todos los políticos somos mentirosos”: concejal Carlos Velásquez

    carlos velasquez obispo rogoberto corredorConcejal de Dosquebradas Carlos Velásquez rechazó el calificativo de ‘mentirosos’ dado por el obispo de la Diócesis de Pereira a los políticos.  

    “…Existe un número significativo de políticos ajenos a esas prácticas mentirosas y que obran con inmensa vocación de servicio”, dice Velásquez Echeverry.

    LA MENTIRA POLITICA
    EN UN CONCEPTO INJUSTO DE IGLESIA

    Un mensaje tan radical en el ejercicio de una Agenda Proselitista, no se puede pontificar bajo un lenguaje generalizado en la estructura misional de la Iglesia católica, cuando esta, no influye de manera particular en el mundo de la evangelización, pues, existen otras congregaciones con diferente importancia en sus modelos de predicación espiritual, pero con igual recaudo conceptual de un ser supremo que nos une universalmente.

    Entendiendo que la política como un escenario de servicio colectivo, tiene adeptos naturales de conveniencia, condicionados de manera circunstancial a los eventos de escrutinio popular, a través de dadivas clientelistas temporales, donde les confeccionan ilusiones trazadas en espejismos de generosidad. Esta es la política y lamentablemente es el espacio que hoy convoca la oferta proselitista. Esta conducta no la discuto, es un estilo, tampoco la comparto, porque en el universo de complacencias electorales, todos los políticos no obramos igual y es allí donde resulta necesario reconocer la verdadera diferencia.

    Bajo esta percepción de lo político, también tiene importancia referir en condición de lógica colectiva… lo espiritual. La libertad de cultos concebida como un derecho fundamental en la Constitución de 1991, permite la libre escogencia de credos religiosos y admite la capacidad de contacto vocacional que tenga la iglesia, sea cual sea, sin importar como lo hace, pues aunque cada autoridad eclesial tenga un patrón especial de evangelizar, los pastores tienen sus propios medios de adopción para cautivar feligresía, desconociendo en muchas ocasiones, si se tipifican eventos de controversia espiritual al reglado doctrinario que los identifica.

    Como se puede evidenciar, las distancias conceptuales entre lo clerical y lo político, no pueden constituirse en precisiones inmaculadas de poder, porque entre ellas se direccionan algunas semejanzas para convocar vocación de entrega doctrinaria, eso sí, reconociendo en la iglesia católica una alto contenido de confiabilidad y respeto, pero igual podríamos interrogarnos ¿será que toda la iglesia tiene compromiso vocacional absoluto? ¿Será que el Universo sacerdotal obra con responsabilidad en su mandato religioso? Recordemos que nuestro querido papa Francisco, se ha expresado en reflexiones de humilde sensatez sobre sus propios escenarios de fe, planteando una posición autocritica de iglesia, para censurar hechos repudiables en el ministerio y que refiere a un significativo número de sus clérigos, como personas de conducta reprochable, admitiendo con honor a su verdad, que en esos casos, no son todos.

    Esto es un evento admirable de conciencia pontificial en el ejercicio de la tarea evangelizadora, lo que identifica con un mérito suficiente, la crisis disfrazada en una falsa moral que nos compromete a todos, incluida la iglesia, sin importar el nombre que tenga ¿sería justo entonces, bajo esta concepción papal, hacer comparaciones? …para que causar más distancias… si ya bastantes tenemos.

    Por lo anterior, las expresiones manifiestas por el señor obispo, aunque respetables, no se pueden instruir en el criterio transitorio de una agenda electoral, como una certificación audaz en asedio del ejercicio político, incluyéndonos injustamente a todos en el fondo de

    una bolsa porcentual absoluta de pecadores y sellarla bajo la dignidad de alto jerarca del Catolicismo local, sin apreciar que de otro lado, existe un número significativo de políticos ajenos a esas prácticas mentirosas y que obran con inmensa vocación de servicio.

    Estoy seguro que monseñor Rigoberto, conduce con acierto y seriedad la misión espiritual a su cargo, pero en el campo de nuestra vocación religiosa, sus términos de juicio no encarnan una verdad totalitaria en la condición reflexiva de una iglesia con una percepción papal de alto contenido humano y conciliador, más aun, cuando la crisis de conciencia social, toca las puertas de todos los estamentos, lo que compromete sin duda alguna escenarios de falsa moral sin preferencias.

    De este mensaje fraternal que escribo en mi condición política para exigir un justo reconocimiento de nuestra tarea, me parece importante expresar que en virtud a una realidad del episodio electoral actual, el señor obispo, tiene muchas razones, pero no totales, lo que nos hace admirar su valiente manifestación pastoral, solo que con todo respeto, no se pueden compartir posiciones providenciales de Iglesia, que masifiquen en contenidos de inmoralidad agravada en la mentira, un porcentaje universal de quienes ejercemos con dignidad esta importante labor.

    Finalmente, considero de suma trascendencia reconocer la credibilidad que nuestro obispo encarna en una gran masa del pueblo católico regional, pero en el mundo político, igual que en el mundo eclesial, se erigen varias vertientes de motivación doctrinaria, solo que cada una de ellas, obra con beneficio dogmático sobre las justas condiciones que le puedan dar credibilidad a su tarea… para que confrontar situaciones controversiales en el marco de un crédito espiritual, cuando este merece respaldos compartidos de credo.

    Por eso quienes ostentan de mentirosos en la política, estarían atentando con su propia espitualidad conceptual y es allí donde la concepción estructural de la iglesia debe diferenciarnos.

    Con profundo respeto y consideración,

    CARLOS ALBERTO VELASQUEZ ECHEVERRY
    Concejal Dosquebradas

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