Los nuevos hábitos de las familias colombianas a raíz de la pandemia del 2020

La pandemia mundial ocasionada por el Covid-19 hizo que se reconfiguraran muchas de las acciones que habitualmente se tenían. El tiempo obligatorio en los hogares forzó a que la sociedad se adaptara a nuevos hábitos de los cuales antes no eran muy conscientes, pero el tiempo prolongado en casa y el estricto autocuidado de la higiene hicieron que se adoptaran a las nuevas dinámicas de vida.

La población mundial entendió que seguir hábitos de vida saludables los fortalece para afrontar posibles contagios de enfermedades. Una de las principales ventajas, según un cuestionario elaborado por El Tiempo, fue el hecho de que las familias retomaran la costumbre de comer en casa, preparar sus alimentos y compartir con sus familiares.

A partir del cierre de establecimientos de venta de comidas por el aislamiento obligatorio, se generó la necesidad de cocinar en casa, lo cual a su vez implicó una alimentación más balanceada, con un mayor control de las calorías consumidas y una disminución considerable del consumo de alimentos hipercalóricos como las comidas rápidas y los fritos, además de disminuir el consumo excesivo de bebidas embriagantes.

De la mano de una alimentación balanceada, se resalta la intención de bajar de peso. De acuerdo con un artículo publicado en La República “esto se demuestra en una encuesta de Ipsos, la cual reveló que el 45% de las personas manifestaron que se encuentran en proceso de bajar de peso. Ese mismo porcentaje también considera que el sobrepeso es una mezcla mortal con el coronavirus. Por ello, 14% pierde peso para reducir el riesgo de mortalidad por COVID-19”.

Sumado a lo anterior, muchos colombianos se sensibilizaron de la importancia de realizar ejercicios físicos que ayudaran a llevar una vida saludable. Actividades como ejercicio al aire libre, estiramiento, concentración, caminatas y meditación, entre otros.

Por otra parte, uno de los hábitos más notorios que algunas familias pudieron desarrollar fue el del ahorro. Mientras los establecimientos dedicados al entrenamiento permanecían cerrados, facilitó la posibilidad de ahorrar en gastos adicionales a los necesarios.

Según Mateo Baena, profesional en Ciencias del Deporte y docente de Areandina,“la pandemia ha servido como un alto en el camino y nos ha hecho pensar que no estamos llevando una vida saludable. El hecho de ver cómo personas de todas las edades perecen ante el virus, es indicador de que nuestros hábitos no son los correctos”.

Así mismo, afirma que “los padres se han dado cuenta que la alimentación es fundamental para el buen desarrollo de sus hijos”, teniendo en cuenta el preocupante panorama reportado por la Organización Mundial de la Salud, en el cual se evidencia un acelerado incremente en la obesidad infantil.

La alimentación es parte fundamental en la vida y lo que consumimos afecta directamente la respuesta inmune. Se ha hecho indispensable la promoción del consumo de alimentos saludables buscando evitar posibles enfermedades o empeorar la condición de vida de las personas que padecen enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), las cuales  son las que presentan mayores riesgos de padecer síntomas graves por la COVID 19.

Por último, frente a la situación que están atravesando las confiterías del país, Baena manifiesta que “una de las enseñanzas que ha dejado la situación de salud actual es que las personas y empresas son capaces de cambiar o reinventarse, es de esta forma que las confiterías tienen que cambiar su apuesta de ventas de productos no saludables a productos que promuevan una alimentación balanceada y realmente nutritiva para todos los tipos de población”.

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