• Fraude electoral

    Como diría Turbay Ayala, el fraude electoral hay que reducirlo a su mínima expresión, sólo desaparecería de estas tierras cuando no haya elecciones.

    Sin embargo, hay que destacar el esfuerzo y el buen manejo de la gestión de la Registraduría Nacional del Estado Civil, a pesar de su falta de modernización tecnológica, al igual que del Consejo Nacional Electoral, no obstante trabajar con un marco legal obsoleto y perverso como es el Decreto 2241 de 1986 y especialmente su artículo 192 (causales de reclamación) que no son garantías para los candidatos ni para el elector.

    El Consejo Nacional Electoral logró este año anular la inscripción irregular de cerca de un millón de cédulas por trashumancia, lo que significa una depuración parcial del censo electoral y una sanción económica y política a muchos candidatos que viven de la política.

    Aterrizando en el tema específico del fraude electoral, este se produce el día de las elecciones pero se prepara muchos días antes, especialmente el famoso carrusel, que se realiza, por lo general, instantes después de la instalación de las mesas, con la complicidad de algunos miembros del jurado en una mesa previamente escogida por un candidato que aspira ser elegido con trampas, y ante la boca abierta de los testigos electorales que ese día llegan tarde a las mesas de votación, o sin ninguna preparación, a desempeñar su labor sin darle la importancia que tiene este cargo.

    Un testigo electoral, a voces del artículo 45 de la Ley 1475 de 2011 vigila el proceso de las votaciones y de los escrutinios, podrá formular reclamaciones y solicitar la intervención de las autoridades. Es decir, en manos de los testigos electorales está la pureza del proceso de votación, personas que pueden evitar cualquier fraude especialmente la suplantación del elector que vota con una cédula falsa o que vota dos veces, así como el diligenciamiento de los formularios por parte de los jurados, especialmente el E- 14.

    Al respecto, es importante mencionar el Decreto 3569 de 2011, en su artículo 11, dispone: A partir de la 4:00 p. m. inician los escrutinios y es responsabilidad de la organización electoral garantizar que los testigos ejerzan la vigilancia del proceso a través de las facultades otorgadas en la ley, para ello recibirán copia de las actas de escrutinio y podrán hacer uso de cámaras fotográficas o de video”.

     

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