El polémico editorial anónimo contra Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó el viernes al Departamento de Justicia a investigar quién escribió el artículo de opinión anónimo en su contra en el diario The New York Times, y aseguró que está “evaluando” la posibilidad de adoptar  medidas legales contra el diario.

En declaraciones a los periodistas en el avión presidencial, Trump aseguró que el fiscal general estadounidense, Jeff Sessions, “debería estar investigando quién es el autor de ese artículo, porque realmente creo que es (un tema de) seguridad nacional”, subrayó Trump, quien no descartó que pueda someter a su equipo a pruebas de polígrafo para hallar al autor.

“Soy parte de la resistencia dentro de la Administración Trump” se titula la columna anónima publicada por The New York Times y escrita por un alto funcionario del gobierno del presidente de Estados Unidos, quien se presenta como un miembro de la “resistencia” dentro de la Casa Blanca y denuncia “la amoralidad del presidente”, pero que quiso permanecer en el anonimato para poder continuar en su puesto.

En el artículo el autor afirma que junto con otros colegas “trabajan diligentemente desde adentro para frustrar partes de la agenda (de Trump) y sus peores inclinaciones”.

El autor de la columna (no se sabe si es hombre o mujer) dice que está de acuerdo con muchos de los objetivos que persigue el gobierno de Trump, pero que esos objetivos se están logrando a pesar de y no gracias al presidente.

La lista de críticas del funcionario resulta familiar para los opositores del presidente, tanto de izquierda como de derecha.

Entre ellas menciona reuniones desorganizadas, un comportamiento impetuoso y mezquino, incapacidad para apegarse a las decisiones, antipatía hacia la libertad de prensa e instintos “antidemocráticos”.

El autor describe una “presidencia de dos vías”, donde ciertas acciones del presidente, como su actitud conciliatoria hacia “autócratas y dictadores”, como Kim Jong-un y Vladimir Putin, son restringidas gracias a la intervención de “adultos en la habitación”.

Además, el autor dice que algunos miembros del gobierno han comentado la idea de invocar la Enmienda 25, una disposición constitucional que permite al vicepresidente y a la mayoría de los secretarios del gabinete votar para destituir a un presidente “incapaz de cumplir con los poderes y deberes de su cargo”.

El artículo de opinión llegó un día después de que se publicaran fragmentos del libro Miedo: Trump en la Casa Blanca, del periodista Bob Woodward, en el que se sugiere que altos funcionarios de la Casa Blanca han estado involucrados en un “golpe de estado administrativo” para proteger a la nación de las acciones del presidente.

Estas acciones, según el libro, incluyen retirar documentos clave del escritorio del presidente antes de que pueda firmarlos.

Las publicaciones han irritado al mandatario estadounidense, quien ha vuelto a la carga para desacreditar los testimonios que ponen en duda su capacidad para gobernar a Estados Unidos.

“(El libro de Bob) Woodward es un fraude”, escribió el presidente estadounidense este viernes en un tuit enviado desde Montana, donde asistió a un acto de campaña.

Las 448 páginas escritas por el famoso periodista estadounidense que reveló el caso Watergate que condujo a la caída del presidente Richard Nixon, describen a un hombre incapaz de afrontar los desafíos de la presidencia, a quien sus colaboradores se esfuerzan por controlar para evitar un desastre.

Ya se ha hablado de una fuerte presión dentro de la Casa Blanca para descubrir la identidad de las fuentes que Woodward utilizó para su libro.

Reacciones desde la Casa Blanca

“TRAICIÓN”, escribió en mayúsculas -cuan grito- el mandatario norteamericano, como para dejar en claro su fastidio. “El fracasado New York Times”, agregó en otro tuit.

“¿Existe realmente el llamado ‘funcionario de la administración superior’ o es sólo el fracasado del New York Times con otra fuente falsa? Si la persona anónima SIN AGALLAS existe efectivamente, el Times debe, por motivos de seguridad nacional, entregarlo al Gobierno de inmediato”, continuó, en plena furia.

“Así que el fracasado New York Times tiene una tribuna anónima, ¿pueden creerlo? Anónima. Lo que quiere decir cobarde. Una tribuna cobarde”, remarcó Trump durante una reunión en la Casa Blanca.

El presidente dijo que el artículo anónimo era “realmente una desgracia”, y la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, envió una respuesta oficial en tono severo.

“La persona detrás de esta pieza ha elegido engañar, en lugar de apoyar, al presidente legítimamente elegido de los Estados Unidos”, escribe. “No está poniendo al país primero, sino poniéndose a sí mismo y a su ego por encima de la voluntad del pueblo estadounidense”.

Tanto Sanders como Trump arremetieron contra The New York Times por publicar el artículo, y el presidente agregó que “todos estos falsos medios de comunicación estarán fuera del negocio” una vez que abandone la presidencia, ya que no les quedará nada sobre lo que escribir.

 ¿Quién es la fuente anónima?

Dado que gran parte del artículo se enfoca en la conducta de Trump en asuntos internacionales, las miradas podrían centrarse en el equipo de política exterior del presidente: el Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa.

Seguramente también habrá llamadas para que este funcionario de la administración se revele a sí mismo.

James Dao, el editor del New York Times, en una entrevista para el podcast que produce diariamente su propio diario, confirmó que no cambió las palabras del artículo y admitió que algunas características lingüísticas podrían “revelarlo todo”, en referencia al autor.

El periodista dijo conocer la identidad del autor de la carta y estar completamente seguro de su veracidad, aunque se negó a dar cualquier tipo de detalle sobre cómo se contactó con él ni cuándo se iniciaron las conversaciones que llevaron a la publicación del texto.

Las respuestas de Dao se producen después de que surgieran en Twittwe numerosas especulaciones acerca de que el autor de la carta podría ser el propio vicepresidente Mike Pence, quien se apresuró a negar su autoría, y su director de comunicación por el uso de la palabra “lodestar” al final de la misma, lo que fue desmentido por su portavoz.

Este término, que podría traducirse como “estrella polar” o “inspiración”, no es de uso habitual, pero hoy se han podido ver en las cadenas estadounidenses imágenes de varios discursos en los que Pence la utiliza.

El vicepresidente, sin embargo, se apresuró a negar su autoría y su director de comunicación, Jarrod Agen, afirmó en un tuit que Pence “pone su nombre en sus artículos de opinión”.

La carta completa

“Trabajo para el presidente, pero colegas de ideas afines y yo hemos prometido frustrar partes de su agenda y sus peores inclinaciones.

“El presidente Trump se enfrenta a una prueba para su presidencia distinta a cualquier otra que enfrente un líder estadounidense moderno.

“No es sólo que el consejo especial (N de R: de Investigación del fiscal especial de los Estados Unidos Robert Mueller) se asoma enorme. O que el país esté amargamente dividido por el liderazgo del Sr. Trump. O incluso que su partido pudiera perder la Cámara a manos de una oposición empeñada en su caída.

“El dilema -que él no comprende del todo- es que muchos de los altos funcionarios de su propia administración están trabajando diligentemente desde dentro para frustrar partes de su agenda y sus peores inclinaciones.

“Yo lo sé. Yo soy uno de ellos.

“Para ser claros: la nuestra no es la “resistencia” popular de la izquierda. Queremos que la administración tenga éxito y pensamos que muchas de sus políticas ya han hecho a Estados Unidos más seguro y más próspero.

“Pero creemos que nuestro primer deber es con este país, y el presidente sigue actuando de una manera que va en detrimento de la salud de nuestra república.

“Es por eso que muchos de los nombrados por Trump hemos prometido hacer lo que podamos para preservar nuestras instituciones democráticas mientras frustramos los impulsos más equivocados del Sr. Trump hasta que esté fuera de la presidencia.

“La raíz del problema es la amoralidad del presidente. Cualquiera que trabaje con él sabe que no está sujeto a principios fundamentales que guíen su toma de decisiones.

“Aunque fue elegido como un republicano, el presidente muestra poca afinidad por los ideales largamente defendidos por los conservadores: mentes libres, mercados libres y personas libres. En el mejor de los casos, ha invocado estos ideales en escenarios guionados. En el peor de los casos, los ha atacado directamente.

“Además de su difusión masiva de la noción de que la prensa es el “enemigo del pueblo”, los impulsos del presidente Trump son generalmente anti-comercio y antidemocráticos.

“No me malinterpreten. Hay puntos brillantes que la cobertura negativa casi ininterrumpida de la administración no logra captar: desregulación efectiva, reforma tributaria histórica, un ejército más robusto y más.

“Pero estos éxitos han llegado a pesar, y no a causa, del estilo de liderazgo del presidente, que es impetuoso, adversario, mezquino e ineficaz.

“Desde la Casa Blanca hasta los departamentos y agencias de la rama ejecutiva, los altos funcionarios admitirán en privado su incredulidad diaria ante los comentarios y acciones del comandante en jefe. La mayoría trabaja para aislar sus operaciones de sus caprichos.

“Las reuniones con él se desvían del tema y se salen de los carriles, se dedica a despotricar repetidamente, y su impulsividad resulta en decisiones a medias, mal informadas y ocasionalmente imprudentes que hay que tomar de nuevo.

“”Literalmente no se sabe si cambiará de opinión de un minuto a otro”, me dijo recientemente un alto funcionario, exasperado por una reunión de la Oficina Oval en la que el presidente se desquitó por una importante decisión política que había tomado apenas una semana antes.

“El comportamiento errático sería más preocupante si no fuera por los héroes no reconocidos en y alrededor de la Casa Blanca. Algunos de sus ayudantes han sido considerados villanos por los medios de comunicación. Pero en privado, han hecho todo lo posible para mantener las malas decisiones contenidas en el Ala Oeste, aunque claramente no siempre son exitosas.

“Puede ser un frío consuelo en esta era caótica, pero los estadounidenses deben saber que hay adultos en la habitación. Reconocemos plenamente lo que está sucediendo. Y estamos tratando de hacer lo correcto incluso cuando Donald Trump no lo hace.

“El resultado es una presidencia de dos vías.

“Por ejemplo, la política exterior: En público y en privado, el Presidente Trump muestra una preferencia por los autócratas y dictadores, como el Presidente Vladimir Putin de Rusia y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y muestra poco aprecio genuino por los lazos que nos unen a naciones aliadas de ideas afines.

“Observadores astutos, sin embargo, han señalado que el resto de la administración está operando por otro camino, uno en el que países como Rusia son interpelados por entrometerse y castigados en consecuencia, y en el que los aliados de todo el mundo son tomados como pares en lugar de ser ridiculizados como rivales.

“Sobre Rusia, por ejemplo, el presidente era reacio a expulsar a tantos espías del Sr. Putin como castigo por el envenenamiento de un ex espía ruso en Gran Bretaña. Se quejó durante semanas de que altos funcionarios lo forzaran a un enfrentamiento con Rusia, y expresó su frustración por el hecho de que Estados Unidos continuara imponiendo sanciones al país por su comportamiento maligno. Pero su equipo de seguridad nacional sabía mejor que nadie que había que tomar esas medidas para que Moscú rindiera cuentas.

“Este no es el trabajo del llamado Estado profundo. Es el trabajo del Estado estable.

“Dada la inestabilidad que muchos presenciaron, hubo susurros dentro del gabinete sobre invocar la 25ª Enmienda, que iniciaría un complejo proceso para destituir al presidente. Pero nadie quiso precipitar una crisis constitucional. Así que haremos lo que podamos para dirigir a la administración en la dirección correcta hasta que -de una forma u otra- se acabe.

“La mayor preocupación no es lo que el Sr. Trump le ha hecho a la presidencia, sino más bien lo que nosotros como nación le hemos permitido que nos haga. Nos hemos hundido con él y hemos permitido que nuestro discurso sea despojado de civilidad.

“El senador John McCain lo expresó mejor en su carta de despedida. Todos los estadounidenses deben escuchar sus palabras y liberarse de la trampa del tribalismo, con el alto objetivo de unirnos a través de nuestros valores compartidos y el amor a esta gran nación.

“Puede que ya no tengamos al Senador McCain. Pero siempre tendremos su ejemplo, una estrella para restaurar el honor de la vida pública y nuestro diálogo nacional. El Sr. Trump puede temer a hombres tan honorables, pero nosotros debemos reverenciarlos.

“Hay una resistencia silenciosa dentro de la administración de la gente que elige poner al país en primer lugar. Pero la verdadera diferencia la marcarán los ciudadanos de a pie que se elevan por encima de la política, cruzan lo partidista y deciden deshacerse de las etiquetas en favor de una sola: Americanos”.

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