EL DEDO EN LA LLAGA / El reverdecer de la CARDER

LOGO EL DEDO EN LA LLAGALa CARDER reverdece después de verse envuelta en penosos litigios que acongojan el alma de esta institución.

Ligada a la historia misma del Risaralda, bañada por aguas y verdes , por paisaje que no se desprende del vidrio viajero y árboles, aves, flora y fauna que se mezclan en diversas tonalidades, retoma su cauce. Su origen de sostenibilidad ambiental y con un plan de acción por una Risaralda biodiversa, sostenible y en paz, como lo sentencia su frase certera, auguran pronósticos nítidos de la gestión que se cumple.

Atrás desaparece la hojarasca que presagiaba la vorágine. El remolino de odios y penas sin hundir como un azote institucional que ardía con la calefacción verbal y el amago de denuncias cositeras que fueron creciendo para hacer presumir lo peor, están casi que superadas. Por fortuna, el río toma su cauce, insisto.

De allí que sólo se oye el murmullo de muchos encuentros  de fortalecimiento y articulación regional para la gestión ambiental como lo evidenció el titular nacional de esa cartera en Pereira. Súmele a ello, no por vientos indisciplinados, el desarrollo del proyecto de páramos que almacenan el espíritu de la biodiversidad y recursos hídricos que se dan, alianzas productivas para la recuperación del campo o  el segundo comité técnico del Sistema regional de áreas protegidas del Eje Cafetero, el cabildo abierto sobre el agua en Quinchía.

No menos brillante y en buena hora – aun para quienes respiran grueso impacto de guerras sin tregua – las búsquedas acerca del ambiente y paz, que tanto requiere con urgencia esta agobiada Nación. Digo, los hijos de la guerra y de los conflictos sin fin que han estallado a lo largo de muchos años. Lo que ha significado para el habitante rural nuestro,  en medio de la desolación y la falta de Estado.

Es claro su director actual en precisar la apuesta desde la institucionalidad ambiental porque “ante el inminente fin del conflicto, las CAR actúan para que la riqueza natural genere dinámicas ambientales sostenibles en el entorno rural.

No es un secreto, entonces, como lo manifestó el doctor Julio César Gómez, en más de 20 años de gestión del Sistema Nacional Ambiental, las CAR, han acumulado conocimiento respecto del territorio en temas ambientales, sociales, culturales y económicos, convirtiéndose en aliadas estratégicas del Gobierno en las regiones. Sintetiza la apuesta en que estas entidades ambientales están dispuestas  a desarrollar con las familias que regresen a sus tierras en medio del posconflicto, diversas   estrategias donde los campesinos protejan los recursos naturales y a cambio reciban el pago de dinero.

O, aquella otra, orientada a ofrecerles a los hombres y mujeres de los grupos insurgentes que se van a desmovilizar, una oportunidad para ser empleados como gestores ambientales, guarda bosques y hasta en los sectores técnicos y administrativos de las mismas entidades, dependiendo de sus capacidades.

Se escucha en esta fase de la CARDER,  la experiencia natural de la gente, de las comunidades, con la realización de 16 mesas ambientales en un puente imaginario tendido  para  “asumir el posconflicto apuntándole a la protección de los recursos naturales y al bienestar social y ambiental de la población risaraldense”.

Para  alcanzar el desarrollo sostenible, es necesario afianzar los lazos de convivencia pacífica entre los colombianos en sintonía  y no aquellos desesperanzadores asaltos que como negocio, ciertas poblaciones indígenas hacen vergonzoso cambalache con la Madre Tierra o ciertos “cuellos blancos” que sacuden la minería ilegal arrasando ríos, quebradas, fauna, flora, territorio.

Reverdece la CARDER para quienes la “enterraban” marchita: hoy  impulsa acciones que le apuntan de manera sostenida  a una labor continua de vigilancia, protección y conservación de los recursos naturales.

Por: ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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