Dosquebradas florece desde sus raíces: el campo se fortalece con innovación, unidad y orgullo

Una revolución silenciosa pero poderosa transforma el rostro del campo. Dosquebradas, tierra de montañas fértiles y manos laboriosas, vive un renacer agropecuario donde las voces campesinas, indígenas y afrodescendientes resuenan con fuerza, sembrando futuro con cada semilla, cosecha y producto local.

Este proceso de transformación encuentra en los grupos asociativos rurales su motor vital. Desde los cultivos de mora orgánica de Asomoreros, conformado por 29 familias que por más de cinco años han apostado por una agricultura limpia y consciente, hasta la fuerza colectiva de Ammucid, donde 40 mujeres campesinas, indígenas y negras llevan 25 años visibilizando el poder de la tierra con sus productos, Dosquebradas demuestra que el campo no es pasado, sino presente y futuro.

La diversidad productiva del municipio se refleja también en Pescampollo, integrada por 12 productores de pollo, pescado y huevos criollos; Apad, con más de 35 aguacateros comprometidos con prácticas sostenibles y tecnología verde; Asoplad, guardianes del plátano como raíz de tradición y sustento; y Asocafé Manantial, donde más de 150 caficultores de cafés especiales y más de 40 apicultores han hecho de la miel una forma de vida y una declaración de identidad.

Este impulso no solo se queda en la tierra: los canales de comercialización se fortalecen tras la realización de ocho mercados campesinos, que son verdaderas vitrinas del campo en las que productores y consumidores conectan directamente y generan ganancias de más de $21 millones por jornada, son impulso a la economía rural y la soberanía alimentaria.

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