Después de la pandemia; todo seguirá igual

“Mientras los hombres no corrijan sus pensamientos y conductas equivocados, los conflictos bélicos y las calamidades naturales continuarán existiendo en el mundo”: Yogananda

Muchos analistas dicen que, después de esta pandemia, el mundo no será igual. Sus argumentos están basados en la enseñanza que nos deben dar los 5’079.000 de infectados y los 329.000 fallecidos –al 20 de mayo– que ha dejado el coronavirus. Según ellos, habrá un mayor reconocimiento de la vulnerabilidad humana ante estos fenómenos, y, como consecuencia, el ser humano será más solidario y más consciente de la necesidad de establecer estrategias comunes para combatir futuros desastres. Pero, analizando la situación actual, la pregunta obvia es si hay una verdadera solidaridad entre todos los países; y, aún más, entre las personas que habitan un mismo territorio. Qué decir a partir de estos dos ejemplos: a nivel internacional, el rifirrafe entre EE. UU. y China, acusándose mutuamente de querer sacar provecho de esta coyuntura, y los ataques contra la Organización Mundial de la Salud; y a nivel nacional, la terrible desigualdad, desprotección e injusticia social en contra de los sectores mayoritarios de la población.

Esos analistas agregan que las personas se van a cuidar de comprar menos artículos suntuarios y priorizarán ahorrar y compartir. Sin embargo, hace dos días tuve la oportunidad de ver un informe sobre cómo en los países que han flexibilizado la cuarentena, y han restablecido sectores económicos, las personas han salido literalmente a “acabar” con todas las existencias, sin importar si los demás se quedan sin productos vitales para la supervivencia. No creo que la pandemia produzca ningún cambio en la actitud depredadora e insolidaria del hombre, y esta será una pandemia más, hasta que finalmente el ser humano desaparezca de la faz de la Tierra –y eso sucederá si no hay una transformación de la conciencia humana.

El gran maestro Yogananda expresa que mientras no haya una mutación en los pensamientos y en las conductas de todos los individuos, no cesarán las tragedias naturales y las provocadas por el mismo hombre. La pandemia no cambia a nadie; debe haber un salto evolutivo de la conciencia individual para que esta influya sobre el colectivo. Usted, que me ha seguido hasta este punto del análisis, ¿puede hacer algo para que se genere una verdadera transformación del tejido humano? ¡Sí! ¡Cambie usted! Comprométase con esa transformación, con convicción, sin importar lo que los demás hagan. El verdadero cambio proviene del ser individual.

Compartelo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *