CRÓNICA Y TESTIMONIO / El silencio de la guerra

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Por: ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ /

8 am: Policías en la UTP. Lleno en el interior. Movimiento de carros en cercanía al auditorio principal. 25 años después, tres hombres se vuelven a encontrar para hablar de paz.

En Villa Claret había un reducto, un contingente del Ejército Popular de Liberación que dejaba las armas.

Esa noche espantosa una guerrillera esperaba en un ataúd para entregar el arma como un homenaje póstumo….. en medio de estruendos y de balas que se escurrían en esa última noche que dejaban los fierros….en la vía a la sociedad civil Un acto simbólico que narra la crueldad de la guerra. La historia en tiempo presente es del gobernador Sigifredo Salazar.

De estos hombres, nadie sabe que 18 volvieron a ser residentes y fueron muertos. El destino les marcó otra vía. La huella de la muerte está fresca….

El uno era el gobernador del Risaralda, el liberal Ernesto Zuluaga. El otro hoy es gobernador conservador, Sigifredo salazar, quien en esa época era el alcalde de Pueblo Rico. Ese territorio hacía parte de las 8 zonas donde el silencio de la guerra imponía otra ley. La de la desmovilización.

Marino Alzate, (Alcides Saldaña, comandante al lado de Lukas el otro jefe) llegaba tarde al recinto esta vez con camisa blanca. Repleto el auditorio Jorge Roa. Otros “compas” del combo de hace 25 años, estaban en el recinto. Carlos Mario Franco, el flaco, era uno de ellos….

El Presidente de Colombia, Cèsar Gaviria, otro risaraldense que tuvo varias firmas por la paz con otros grupos.

Se respiraba optimismo como hace 25 años y a las puertas de firmar un proceso en grande con las Farc, pese a los vericuetos instalados por los violentos.

IMG-20160320-WA0003Adentro, Antonio Navarro Wolff con su cojear es figura. Regala sonrisas. Toño Navarro, se toma muchas fotos. Habla de política como una ráfaga fresca con un bullicio ciudadano al fondo. No para un instante. Este hombre es un desmovilizado ilustre al que la vida le ha dado muchas oportunidades después que una granada lo dejara casi sin habla y con una lesión grave en una pierna la que hubo que amputarle.

LA HISTORIA
El gobernador conservador confesó que sintió miedo. Que se encontró con la guerrilla en la vereda La Trinidad cuando era candidato. A esos jóvenes de botas de plástico, toalla al cuelo y vestidos militares desteñidos por la fatiga del tiempo, h ubo de enseñarles cuales eran sus planes de gobierno…

“Sentí n susto terrible que todavía no se quita, recuerda esta vez.

“El temor era que llegara el ejército, precisa.

Contó que se instalaron varios retenes durante 6 meses entre Pueblo Rico y esa localidad y que las escaramuzas de guerra fueron muchas. Como gobierno sólo hacían la logística y esperaba órdenes desde Bogotà, advierte mientras dijo que como alcalde sintió preocupación porque todo el concejo de Pueblo Rico se trasladó a hablar con la guerrilla que esperaba en Villa Claret.

Para el mandatario hay que hacer inversión social, vías, salud, educación, mejorar las condiciones de vida, contar con ese apoyo para evitar – como sucedió – que esos territorios se vuelven a inundar de violencia.

Se duele hoy que desde Pueblo Rico hacia Pereira y Dosquebradas, el número de desplazados sea el mas grande.

EN HELICÓPTERO.
Ese día muy temprano la cita hace 25 años era llegar a Villa Claret en ese tránsito por la pacificación, en helicóptero. Montañas y neblina que casi trunca la operación. Volaron por instrumentos como se dice técnicamente.

Reconoce que la paz tiene muchos enemigos, lo expresa en este encuentro de vida y justicia.

Explica que siempre tuvo la fe del carbonero para que ese paso de paz se diera. Hubo tristeza y lágrimas por parte de los guerrilleros desmovilizados.

Contó –de manera paradógica- como el recién construido cuartel para la policía en esa apartada localidad, lo estrenó primero la guerrilla desmovilizada. Allí entregaron las armas pero no las municiones que estallaron en las últimas 24 horas.

La desigualdad, apunta, es caldo de cultivo para que no exista justicia ni paz. Es con los ricos también aportándole como lo debemos hacer todos, advierte no sin antes precisar que se la juega por el nuevo proceso de paz con las farc.

Marino Alzate, es un docente. Un ingeniero. Silencioso pero seguro de lo hecho espera otra oportunidad con la vida y el destino mismo de Colombia, donde están sus hijos.

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