RAM / “El género no es solamente la condición física, el género es una condición cultural, es la actitud del cuidado, la actitud conciliadora frente a la vida”, expresó la candidata presidencial, Clara López Obregón, en desarrollo de su intervención en el marco del IX Congreso Nacional, mujer política, paridad y poder. 60 años del voto femenino en Colombia, que a instancias de la Unión de Ciudadanas se llevó a efecto este 24 de noviembre en la ciudad de Medellín.
López Obregón esbozó lo que sería la filosofía de una política pública para la mujer colombiana en caso de llegar a la Presidencia de la República en 2018 y habló de una apertura ética con respecto a este crucial tema para contribuir a construir una democracia que incluya la participación y la libertad de expresión de género como derechos fundamentales y piezas esenciales de un compromiso político con la igualdad.
Si bien consideró que esta es una época de reivindicación de lo femenino, la dirigente política sostuvo sin embargo que “no basta con ser mujer, tiene que desarrollarse la conciencia de mujer” y para ello es fundamental generar una cultura para enfrentar la mentalidad de una sociedad patriarcal como la colombiana.
En ese sentido, señaló que el fin de la democracia es mantener encendida la esperanza por una vida común no violenta y el compromiso con la igualdad y la libertad, para lo cual la construcción de la paz con justicia social en este país necesariamente debe hacerse desde una perspectiva de género. Al fin y al cabo, las mujeres en Colombia han tenido el peso específico de la guerra.
Para López Obregón, el posconflicto y las luchas populares constituyen una valiosa oportunidad para trabajar en la nivelación y reconocimiento en igualdad de importancia de la responsabilidad de la mujer colombiana en la reproducción social. Es decir, explicó, se trata de dimensionar el rol femenino en la responsabilidad de la familia, el hogar y el territorio; al mismo nivel del trabajo productivo de todas las mujeres y de manera especial el de las marginadas y excluidas en la ciudad, las campesinas, indígenas y afrodescendientes. Para ello es preciso impulsar su protagonismo en la participación política, en la toma de decisiones económicas y sociales, y en el manejo de recursos con equidad de condiciones.
Por eso, dijo que en un gobierno suyo crearía el Ministerio de la Mujer no solo para garantizar el principio de igualdad sino el derecho a la participación y a la dignidad femenina.
El protagonismo de las mujeres, agregó la aspirante presidencial, no significa la desvaloración de lo masculino, por el contrario, debe representar la puesta en marcha del trabajo de hombres y mujeres en la construcción de un país realmente democrático, plural, justo y soberano.
Para lograr este anhelado propósito es necesario transformar las relaciones sociales hacia una sociedad en la cual los derechos económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales sean plenamente garantizados por el Estado. Se trata de transferir al conjunto de la sociedad el cúmulo de responsabilidades sociales que hoy recaen sobre las mujeres, como el cuidado de los niños, los ancianos y los enfermos, la alimentación, el vestuario, la educación, etc., precisó la líder de Todos somos Colombia.
Recalcó que el proceso de paz y su etapa del posconflicto constituyen un importante escenario para comenzar a resarcir la enorme brecha de desigualdades y discriminación contra las mujeres, reivindicando para ellas el derecho al bienestar y al buen vivir en sus entornos sociales.

