En los actuales momentos en que en Colombia se debate el tema de la eutanasia, por el caso en el que se le negó a una mujer el derecho a morir dignamente por una enfermedad no terminal y en muchos otros países también el del aborto, poniéndose en duda el derecho de médicos y en general de los profesionales de la salud, a la objeción de conciencia, el Papa Francisco hizo este jueves una vehemente defensa a esa razón o argumento, afirmando que es un derecho que «nunca debe ser negociable”.

Frente a quienes quieren eliminar la objeción de conciencia, afirma que no es infidelidad, sino al contrario fidelidad a la propia profesión, «si está válidamente motivada».
En un discurso que pronunció en el Vaticano ante participantes en el Congreso de la Sociedad Italiana de Farmacéutica Hospitalaria, el Santo Padre recordó a los farmacéuticos que “vosotros estáis siempre al servicio de la vida humana”.
El Santo Padre les invitó a tener ese principio siempre muy presenta ya que “el farmacéutico, cada uno de vosotros, utiliza sustancias medicinales que, sin embargo, pueden convertirse en venenos. Aquí se trata de ejercer una vigilancia constante, para que el objetivo sea siempre la vida del paciente en su totalidad”.
«Ese servicio a la vida humana puede requerir, “en algunos casos, la objeción de conciencia, que no es deslealtad, sino, por el contrario, fidelidad a vuestra profesión, si está válidamente motivada”, precisó el Pontífice y añadió:
“Hoy en día está algo de moda pensar si estaría bien eliminar la objeción de conciencia. Pero, pensad que ésta es la intimidad ética de todo profesional de la salud y esto nunca debe negociarse, es precisamente la responsabilidad última de los profesionales de la salud”.
También afirmó: «En algunos casos la objeción de conciencia, que no es deslealtad, sino por el contrario fidelidad a su profesión, si está válidamente motivada. Hoy está de moda pensar que tal vez sería una buena idea abolir la objeción de conciencia. Pero esta es la intimidad ética de todo profesional de la salud, y esto nunca debe negociarse; es la responsabilidad última de los profesionales de la salud. También significa denunciar las injusticias cometidas contra la vida inocente e indefensa. Es un tema muy delicado, que requiere tanto una gran competencia como una gran rectitud».
El Pontífice argumentó que la objeción de conciencia “es también una denuncia de las injusticias cometidas contra la vida inocente e indefensa”.
En ese sentido, repitió una vez más su rechazo al aborto. “Sabéis que sobre esto soy muy claro: se trata de un homicidio y no es lícito hacerse cómplice y es deber de cada uno estar cerca de las situaciones, especialmente de las mujeres, para no llegar a pensar en la solución del aborto, porque en realidad no es la solución».
“Dicho esto, nuestro deber es la cercanía, nuestro deber positivo: estar cerca de las situaciones, especialmente de las mujeres, para que no se llegue a pensar en la solución del aborto, porque en realidad no es la solución. Después, la vida, pasados diez, veinte o treinta años te pasa la factura. Y hace falta estar en un confesonario para entender el precio, tan duro, de ello”, aseguró el Pontífice.
A nivel de justicia social indicó que «las estrategias sanitarias, orientadas a la búsqueda de la justicia y el bien común, deben ser económica y éticamente sostenibles».
Al respecto, el Papa les confirmó que el país, en el Servicio Nacional de Salud italiano se concede gran importancia al acceso universal a la asistencia, pero el farmacéutico -incluso en las jerarquías de gestión y administración- no es un mero ejecutor, y agregó:
«Por lo tanto, los criterios de gestión y financieros no son el único elemento a tener en cuenta. La cultura del rechazo no debe afectar a su profesión. Y este es otro ámbito en el que debemos estar siempre atentos. Dios, nuestro Padre, ha dado la tarea de cuidar la tierra no al dinero, sino a nosotros: a los hombres y a las mujeres. ¡Tenemos esta tarea!», puntualizó.
En cambio, subrayó, la humanidad es sacrificada a los «ídolos del beneficio y el consumo: es la «cultura del despilfarro», incluso en los ancianos: da la mitad de la medicación y acorta la vida… «Es un desperdicio, sí». Una observación, que el Papa dijo se aplica no sólo sobre el medio ambiente sino sobre todo a la salud humana y enfatizó:
«La gestión de los recursos y el cuidado de no desperdiciar lo que se confía a las manos de cada farmacéutico adquiere una importancia no sólo económica sino también ética. Pensamos en la atención al detalle, la compra y el almacenamiento de los productos, su uso correcto y su destino a los que lo necesitan con urgencia. Pensamos en la relación con los distintos operadores -los celadores, las enfermeras, los médicos y los anestesistas- y con las estructuras implicadas».



