El Centro Democrático atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión interna luego de que la excandidata presidencial Paloma Valencia afirmara que la colectividad «no es un partido de derecha», durante una cumbre política realizada en Antioquia y liderada por el expresidente Álvaro Uribe.
La declaración abrió un intenso debate sobre la identidad ideológica del partido y provocó una rápida reacción de varios de sus principales dirigentes, quienes defendieron el carácter de derecha de la colectividad y cuestionaron el mensaje de Valencia.
Durante su intervención, la senadora sostuvo que el Centro Democrático no puede ser visto como un movimiento inspirado únicamente en las ideas del libre mercado.
«Tenemos que entender muy claramente en qué partido estamos. Esto no es un partido de derecha. El que cree que esto es un partido de Hayek y de las libertades económicas, donde el Estado se queda cruzado de brazos y ve cómo se mueren de hambre los ciudadanos, se equivoca», manifestó.
Las declaraciones fueron rechazadas por la exsenadora María Fernanda Cabal, quien aseguró que el partido enfrenta una profunda crisis ideológica.
«El Centro Democrático enfrenta una crisis ideológica que ya no puede ocultarse. Mientras unos dirigentes dicen ser de derecha, algunos de sus voceros insisten en presentarlo como un partido de centro», expresó.
El representante a la Cámara Daniel Briceño también cuestionó la postura de Valencia y afirmó que la estrategia de alejarse de la derecha ya demostró no ser efectiva.
«La fórmula de negar la derecha y querer mirar hacia el centro ya fracasó», señaló.
Por su parte, el senador Andrés Forero, uno de los fundadores del partido, defendió los principios liberales y aseguró que permanecerá en la colectividad.
«A mí me gusta Hayek y Adam Smith. Estoy convencido de que la preocupación por los más necesitados no es patrimonio de la izquierda y no me voy a retirar del Centro Democrático, partido del que soy fundador y del que me siento orgulloso», afirmó.
La controversia ha reavivado el debate sobre el rumbo ideológico del Centro Democrático y alimenta las versiones sobre una posible reorganización de los sectores de derecha de cara a las elecciones regionales de 2027, en las que el partido busca fortalecer su presencia política en todo el país.


