OPINIÓN / Gallo en su laberinto y la apuesta del CD

Luis García Quiroga / Columnista

La encrucijada jurídica que vive el alcalde Gallo en el Consejo de Estado por cuenta de la revocatoria del fallo de segunda instancia que en marzo pasado lo exoneró en el controvertido caso de su actuación como concejal hace diez años, no solo sorprende a la ciudadanía, además impacta seriamente el clima político local.

Es torpe desconocer el liderazgo y la capacidad de ejecución que Gallo viene ejerciendo en la ciudad, del mismo modo que es necio juzgar al abogado Daniel Silva por escarbar las actuaciones de los servidores públicos y ponerlos en cintura ante los tribunales. Es el precio de lo público.

En este laberinto político-jurídico que busca la muerte política de Gallo hay quienes ven una mano fría y poderosa, distinta a la del abogado Silva. Los días dirán cuál es la verdad procesal ahora en manos de cuatro magistrados que decidirán si la revocatoria es viable o no, porque expertos hay que no descartan que la misma sección que exoneró a Gallo, haga respetar su sentencia.

En el esquema jurídico a resolver, se advierte un conflicto entre el derecho a acudir a la justicia (que no está consagrado expresamente como fundamental) y el derecho a elegir y ser elegido que sí es fundamental (art 40 CN) y sobre los cuales se llega a una conclusión jurisprudencial, acudiendo para ello al desconocimiento del derecho del debido proceso que sí lo es y no se entiende cómo se quebrantó, si se tiene en cuenta que ni hay falta de jurisdicción ni la hay de competencia, ni se encuentra desconocimiento de los derechos de audiencia y de defensa, que son los que constituyen el núcleo esencial del derecho al debido proceso.

De otro lado, la semana pasada en mi cuenta de Facebook, el Representante a la Cámara, Gabriel Jaime Vallejo me envió esta nota:

“Mi buen amigo Luis García Quiroga que en su columna de opinión del día de hoy la titula ¿A qué juega el CD en política local? A él le respondo: El Centro Democrático sólo busca devolverle la esperanza y confianza a los risaraldenses, sin pactos clientelistas, burocráticos y politiqueros; porque es preferible perder con un socio bueno que ganar con un socio malo!”

Este testimonio del Dr. Vallejo traduce una postura política propia de su verticalidad y estilo proverbiales en su ejercicio profesional como abogado y experto asesor empresarial.

De paso, también le pone el pecho a la tesis según la cual, no es viable lograr un triunfo electoral a la Alcaldía de Pereira y la gobernación sin coalición con otras fuerzas partidistas.

Nuevas preguntas: ¿Cuáles son los socios buenos y cuáles los malos? ¿Es políticamente correcto separar el oro de la escoria? ¿Se habrá acabado, el todo vale?
Esto se pone muy interesante.

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Columna publicada originalmente en EL DIARIO

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