El brote de la variante delta, de rápida propagación, ya llegó a más de 20 ciudades y más de una docena de provincias. Los gobiernos locales de las principales ciudades, incluida Pekín, realizaron test a millones de residentes, al tiempo que acordonaron recintos residenciales y pusieron en cuarentena a los contactos de personas infectadas.

La ciudad de Zhuzhou (centro), en la provincia de Hunan, ordenó este lunes a más de 1,2 millones de personas que permanezcan en casa bajo un aislamiento estricto durante los próximos tres días, mientras se lleva a cabo una campaña de test y vacunaciones en toda la ciudad, indicó un comunicado oficial. «La situación sigue siendo sombría y complicada», dijo el gobierno de Zhuzhou.
Pekín había logrado hasta ahora reducir los casos locales a prácticamente cero. Pero el último brote, vinculado a un foco en Nanjing donde nueve trabajadores de la limpieza de un aeropuerto internacional dieron positivo el 20 de julio, provocó más de 360 casos en las últimas dos semanas.
En Zhangjiajie, una ciudad turística cerca de Zhuzhou, que confinó el viernes a sus 1,5 millones de habitantes, hubo un brote el mes pasado entre los clientes del un teatro, que luego llevaron el virus a sus casas en todo el país.
Por su parte Pekín bloqueó la entrada de turistas durante la temporada de viajes de verano. Tras el descubrimiento de algunos casos entre residentes que habían regresado de Zhangjiajiem solo se permitirá la entrada en Pekín a los «viajeros esenciales» con test negativos. Y este lunes también se registraron nuevos casos en Hainan, un popular destino turístico, así como en la provincia de Henan, devastada por las inundaciones, indicaron las autoridades sanitarias nacionales.
Gobierno británico planea suministrar vacunas de refuerzo en septiembre
El Gobierno británico planea empezar a suministrar a todos los mayores de 50 años y a las personas vulnerables una vacunación de refuerzo contra la covid-19 a partir del próximo septiembre, según informa este lunes el periódico The Daily Telegraph.
eAnte el temor de que la protección que suministran las dosis pueda empezar a disminuir, las autoridades quieren ofrecer un refuerzo a unos 32 millones de británicos y confían en vacunar con este tercer preparado a unos 2,5 millones de personas por semana.
En este programa, según el Daily Telegraph, participarán unas 2.000 farmacias, para que los médicos y el personal de la Sanidad británica (NHS, en inglés) puedan concentrarse en atender a los pacientes para otros tratamientos que no sean de la covid-19. Según las últimas cifras oficiales, el Reino Unido ha vacunado con la primera dosis al 88,6 % de la población adulta, mientras que el 72,5 % de los adultos ha recibido la pauta completa de vacunación.
En Signey, Australia, el Ejército controla el confinamiento
El ejército patrulla desde este lunes las calles de Sídney, para vigilar el confinamiento mientras la tercera ciudad de Australia, Brisbane, refuerza el suyo tras el rebrote de la pandemia. Cerca de 300 soldados de la Fuerza de Defensa Australiana fueron desplegados en la mayor ciudad del país después de que así lo pidiera la policía del estado de Nueva Gales del Sur, como medida para reforzar las restricciones contra el coronavirus.
Las autoridades luchan para contener la propagación en Sídney de la variante Delta, altamente contagiosa, y para hacer respetar las reglas entre los habitantes, en un momento en el que el país registró más de 3.600 casos desde mediados de junio.
Con miles de personas obligadas a hacer una cuarentena de 14 días en sus casas por haber sido casos de contacto con el covid-19, la policía afirmó no disponer del personal suficiente para hacer cumplir el confinamiento. El ejército ayudará a la policía a distribuir paquetes de comida, a llevar a cabo «asistencia puerta a puerta» y a comprobar que las personas cumplen con el aislamiento individual.
Los más de cinco millones de personas que viven en Sídney y en los alrededores entran en su sexta semana de confinamiento, previsto hasta final de agosto. Solo pueden abandonar sus casas para hacer ejercicio, trabajos esenciales, razones médicas, y para comprar artículos básicos como comida. Sin embargo, el malestar aumenta y la policía tiene cada vez más trabajo multando a aquellos que violan las restricciones.



