
Ana Lucía Marín / Columnista
En la época de campaña locales el pueblo se involucra entusiasmadamente en la elección de sus autoridades para 4 años: El alcalde, el concejo y las Juntas Administradoras Locales. Prestan sus casas para reuniones, como también las paredes para la publicidad, sus carros , van a las fiestas y comilonas , reciben mercados, lucen camisetas, cachuchas y otros atuendos de su candidato preferido , reparten publicidad, etc. , etc.
La mayoría esperan que ese concejal les consiga empleos, haga dádivas, busque favorecimientos en la administración para el votante y su familia etc., etc… Si no lo cumple a los pocos meses ya están denigrando de él, calificándolo como un falso y desagradecido y lo peor que no sirve para nada.
Desafortunadamente , esta ciudadanía que no escucha ,que no lee las propuestas de gobierno del alcalde , pero si las mentiras de los candidatos al concejo , que prometen el oro y el moro , cuando ellos no lo pueden hacer , por no ser ordenadores del gasto, son objeto de engaño de los centenares de aspirantes al concejo que desconocen sus funciones , como la de ejercer control y vigilancia a la administración local…
Esas personas , que no saben de lo colectivo , que no tienen presente lo público , no esperan de sus concejales un trabajo decente y arduo, con decisiones sabias , asertivas que redunden en bién de toda la población , sino su bién personal.
Echan en cara la ayuda a su campaña, porque tenían la esperanza que les iba a resolver sus necesidades básicas individualmente.
Debemos cambiar la mente de lo individual por lo colectivo, la ética por la corrupción y la indiferencia por la participación , sólo así tendremos una sociedad solidaria que entienda que todos somos responsables de todos.
Dosquebradas Octubre 18 del 2019
Ana Lucía Marín Escudero
Correo: esmalu@gmail.com
Teléf. 3218611829



