
Después de lo que me tocó vivir en días recientes, en donde a un humilde ciudadano, quien previamente había obtenido un permiso del dueño del predio donde yacía un árbol caído por efectos de un rayo y en proceso de putrefacción y que a pocas horas de haber iniciado su aserrío fue capturado y judicializado, considero de verdad, que de aquí en adelante no sigue nada. Estamos viviendo en un país en donde al trabajador honesto se le fustiga y al bandido y criminal se le condecora, e inclusive se le permite llegar al Congreso.
Con toda seguridad puede afirmarse que no hay casa, establo o potrero en la región que no haya sido construida o reparada, sin contar con la utilización de ese pasto gigante llamado guadua; Pero, vamos más allá y averigüemos realmente de quién es la mayor responsabilidad de que este importante y rentable cultivo duerma el sueño de los justos, no atribuible solo a la normatividad existente, cumplida a ciegas por las Corporaciones Autónomas Regionales del país, y la policía ambiental, los cuales dicho sea de paso; obtienen excelentes prebendas, llamados “positivos”, cuando logran la captura en flagrancia del campesino que le dé por cortar una guadua sin permiso. Pero, además, están también, los fundamentalistas, mejor dicho los ayatolas que juran y se rasgan las vestiduras diciendo que la explotación industrial de la guadua puede conllevar al exterminio del planeta tierra, cuando estamos rodeados de grandes extensiones y su fácil reproducción se da silvestre, como para ser considerado y explotado como un cultivo agrícola más.
Y es que no estoy mintiendo cuando digo que para nuestros campesinos, cortar una guadua, se volvió más peligroso que tener un cultivo de amapola, o marihuana y el aprovechamiento de unas cuantas guaduas, que históricamente han servido para la reparación de un techo o como horcones para dividir un potrero, se convirtió en todo un delito. ¿Qué sentido puede tener que yo como dueño de una finca que pago mis impuestos tenga que pagar ante la “Carder” algo así como $182.000 para poder cortar dos guaduas?- ¿En qué parte de la historia dice que cuando yo pago el permiso se me exculpa del delito de depredador ambiental, pero cuando no, soy un delincuente?; y es ahí en donde esas mismas entidades encargadas de velar por su cuidado y protección han convertido este cultivo y explotación en una actividad de alta peligrosidad
Los orientales comen bambú, hacen textiles, la industria de papel de la china tiene un altísimo componente de fibras de bambú, ese podría ser un potencial gigantesco. La guadua es uno de los brotes de bambú más exquisitos que existen para culinaria, y aquí no la sabemos comer, podría ser un renglón importante, comer brotes de guadua. Los textiles, las telas hechas con fibras de bambú, la industria de papel en Colombia podría estar fundamentada en la guadua, o en especies de bambú apropiadas para el papel.
Ninguna planta crece tan rápido como el bambú, ni genera tanta biomasa en tan corto tiempo como esta planta. Cuando se corta guadua se está cortando un pasto, el guadual vuelve y brota. Dice el arquitecto Simón Vélez, reconocida autoridad nacional en la materia.
La guadua puede suplir las afugías que tiene el café hoy, porque este es un cultivo introducido a una región en que ya no es rentable en gran escala. Seguir produciendo café en las montañas y empinadas laderas y recogiéndolo a mano de manera artesanal es muy costoso y es ahí en donde se pierde la motivación para el caficultor que solo en mano de obra por recolección castiga un promedio de 52% sobre el precio total de venta. Como están las cosas y de no encontrar soluciones concretas entre cultivadores y el gobierno Nacional en muy corto tiempo, esto no será el paisaje cultural cafetero, por lo que deberíamos prepararnos para convertirnos de manera alternada también en el paisaje cultural de la guadua y de paso comenzamos a ver otras alternativas en donde lo único que no podemos hacer es cambiar nuestra verdadera esencia de productores agrícolas.




En la vereda Los Andes Bajos, perímetro urbano de Cali, un vecino cortó un gran lote de guadua alterando el cauce de la quebrada la Filadelfia, fueron varias entidades, entre ellas el Dagma y la CVC para fiscalizar el daño que hizo el señor y parece que no hubo sanciones, que pasó allí, hay sobornos de por medio? qué lástima el dinero lo puede todo.