Huérfanos del poder y de la historia

“Y el Pueblo burlado sale a denunciar, a exigir sus derechos: otros, convierten este grito de honor, en violencia, destrucción y muerte. Mientras tanto los dueños del país y sus gobernantes nos culpan y reclaman. Esta es la metáfora de la Iniquidad que no se entiende”.

Vivimos en un País de contradicciones, de enfrentamientos, de ataques y  abusos: esa es la verdad.

Cada vez estamos mas abandonados a una orfandad sin remedio que nadie ha sido capaz de extinguir.

Somos un estado en indefensión porque cada vez son más los atropellos a la población civil, a los trabajadores, a los niños y niñas, a las mujeres, a los campesinos, a los adultos mayores, en fin, a la ciudadanía vulnerable en general, y lo peor, es la actitud resignada y silenciosa, cómplice, que apoya y acepta sin reprochar, sin defenderse.

No tenemos conciencia de ciudadanía, de pertenencia al país.

Carecemos de la valentía que nos levanta por encima de la adversidad para salir adelante como nación, como estado y sacudirnos así, de tanta corrupción, de tanto abuso.

Somos víctimas de un poder estatal que defiende la clase política, empresarial, a los dueños del poder representados en unos cuantos gamonales de siempre  que se reparten como ponqué de fiesta los recursos del país, su patrimonio; que legislan para sí mismos, que defienden el delito, la corrupción y que han entronizado la iniquidad como la ruta y el camino, de la mal llamada, democracia que nos esclaviza y somete.

Estamos en un mar en borrasca indefensos y solos, en el horizonte solo se vislumbra tempestad y a medida que avanza el tiempo lo que vemos es preocupante y desolador.

Un gobierno insensible, perdido en vaguedades, en insensateces, en ausencias.

Una clase política sin responsabilidad alguna, atornillados en sus curules, en sus cargos, indiferentes a la misión que un día el pueblo les entregó en las urnas.

Unos partidos políticos que se aprestan a defender, a como dé lugar, la posición de ventaja que siempre han tenido y de la cual han sacado jugosas ganancias, posiciones desde donde han manipulado los entes de control del estado que no están dispuestos a perder.

Es esta la razón de tanta polarización de tanto ataque entre ellos mismos.

No hay la tal intención de trabajar por la patria, ni de responder con su trabajo digno y honrado a quienes les confiaron menesteres tan importantes y decisivos.

Uno se pregunta ¿cómo es que en la justicia hay tanto delincuente, tanta inmoralidad administrativa, tanta componenda oscura para defender lo que debería ser castigable y para acusar a inocentes y defender delincuentes de su misma institución y de altos cargos que son una deshonra?

¿Cómo es que el alto gobierno se amanguala con las clases más adineradas del país, mientras que el común de sus habitantes, se confinan a una vida laboral de miseria que no les ofrece ninguna oportunidad, que los sume cada día más en una pobreza absoluta?

¿Que porque estamos como estamos?

Porque nos falta pertenencia y amor de ciudadanos de bien para con el país, con nuestra historia, con lo que somos.

Porque no tenemos la valentía de defender nuestros derechos y dejamos que otros, sin responsabilidad y sin decoro, decidan a su antojo los destinos de la Patria.

Porque ejercemos el derecho a elegir sin medir consecuencias y lo hacemos por fanatismos, por interés propio, porque vendemos el voto o lo entregamos a sabiendas de la corrupción y la indignidad de quienes elegimos.

Porque no nos importa lo que pasa a nuestro alrededor y aplicamos la sentencia de: sálvese quien pueda, sin que esto despierte nuestra solidaridad, nuestro rechazo.

Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen y eso es lo que hemos construido durante interminables años de esclavitud y de abusos.

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