• Hillary Clinton, primera mujer candidata a la Presidencia de EE.UU.

    A la segunda va la vencida. Ocho años después del revolcón a manos de Barack Obama, en 2008, pese a haber sumado más voto popular que él, Hillary Rodham Clinton está a punto de presentarse como la primera mujer candidata a la presidencia de EE.UU.

    Formalmente, se producirá con toda probabilidad en la convención demócrata de Filadelfia (25-28 de julio), por más que Bernie Sanders mantuviera su desafío de disputarle la nominación en un congreso de enfrentamiento.

    En la práctica, ya es la candidata, después de que la agencia Ap, que lleva el recuento oficial de los delegados, anunciara que había alcanzado los 2.383 (mitad más uno) necesarios para la nominación.

    Las últimas primarias del proceso (Washington DC será el cierre testimonial el martes) más controvertido que se recuerda, que dejaban la incógnita al cierre de esta edición, mantenían en California la última espada de Damocles sobre la cabeza de Clinton: una derrota que fortaleciera a Sanders y arrojara sombras sobre el arranque de su campaña presidencial.

    Pese al agresivo mensaje de «outsider» de su rival, lleno de denuncias sobre la falta de limpieza y las normas «corruptas» del proceso, el umbral de los 18 millones que rozó Clinton en 2008 va a ser superado por varios millones de diferencia. Un proceso de participación récord refuerza a la aspirante presidencial.

    Brian Fallon, su secretario de prensa, remarcaba ayer que la candidata «ha ganado a Sanders en todos los frentes: voto popular, delegados, superdelegados…». Era su forma de contrarrestar al senador, que acababa de echar agua al vino del momento «histórico» con el que Clinton había bautizado su logro de sumar los apoyos suficientes para la convención.

    Aunque la candidata, de mitin en Long Beach, en Los Ángeles, prefería mantener las formas y alertar de la importancia de la última jornada, especialmente en el estado de oro. El argumento de Sanders, todavía correcto matemáticamente, era que «sin los superdelegados (no electos)», la exsecretaria de Estado no había logrado aún la mayoría.

    Pero también sabía que en los seis estados que se disputaban ayer, Clinton lo iba a conseguir de manera incontestable. El reparto proporcional convertía en un imposible su victoria en la última jornada, pese a estar en liza seis estados: California, Nueva Jersey, Nuevo México, Montana y las dos Dakotas.

    Fortalezas y debilidades

    Hillary Clinton llegará a la convención con un balance de victoria en todos los grandes estados (a expensas de conocer el resultado de California), una notable fortaleza entre las mujeres y las minorías afroamericana e hispana y una maquinaria con probada capacidad de movilización. Pero, en una recta final larga y contestada, el establishment ha tenido que salir a su rescate.

    Veintidós debates después, Clinton se reivindica como una candidata capaz de haber salido adelante por sí sola, aunque su identificación con Obama, todavía con alta popularidad entre las bases demócratas, ha sido su mejor soporte. Como parte de una gran ofensiva del partido, se espera que el presidente se pronuncie esta semana en abierto apoyo de la primera aspirante a presidir el país.

    La maniobra del inquilino de la Casa Blanca no se detiene ahí. Bill Burton, exsecretario de prensa de Clinton, desveló ayer que el pasado domingo Obama había mantenido una conversación telefónica con Bernie Sanders. Lo que acrecentó el rumor de que anoche Sanders desistiera de competir con Clinton en la convención de julio, al menos en el caso de una derrota en California, su gran apuesta.

    No es el único peso pesado comprometido. Nancy Pelosi, portavoz demócrata en el Congreso y líder real del partido, se pronunció ayer por primera vez coincidiendo con las primarias californianas: «Soy votante en California y he votado por Hillary Clinton para presidenta. Estoy orgullosa de ello».

    El respaldo de Pelosi sucede al que hace días lanzó otra de las mujeres demócratas más influyentes, Elizabeth Warren, quien protagonizó un duro enfrentamiento con Trump en defensa de Clinton. Aunque los expertos creen que la unidad del partido será necesaria pero no suficiente.

    Para convertirse en la primera presidenta de Estados Unidos, Clinton va a tener que convencer antes de vencer. En una elección en la que el establishment genera rechazo en amplios sectores, la candidata está obligada a atraerse a los jóvenes, para quienes no representa el cambio que demandan. Y está por ver hasta dónde llega la movilización para derrotar a Trump.

    Agencia / CODEIN

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