
Una de las herramientas que se debe utilizar en una campaña electoral es la organización de una escuela de gobierno, para no aparecer como si fuese una tienda para comprar votos, como se observa en muchas campañas actualmente, cuyos candidatos no tienen agenda, mensaje, ni un programa de gobierno serio.
Desde la antigüedad, la educación es el remedio para curar los grandes males de la humanidad, especialmente la crisis de liderazgo y la forma de gobernar los destinos de los pueblos, básicamente con principios. Ya lo decía Platón (La República): “En un Estado todo depende de los principios. Si ha comenzado bien, va siempre agrandando como el círculo. Una buena educación forma un buen carácter; los hijos, siguiendo desde luego los pasos de sus padres, se hacen bien pronto mejores que los que les han precedido, y tienen, entre otras ventajas, la de dar a luz hijos que les superan a ellos mismo en mérito, como suceden en los animales”.
Por eso, desde Platón se inicia la tarea constructora de preparar a los líderes para gobernar, con la llamada la Academia.
Por su parte, Aristóteles, siguiendo los pasos de Platón, también crea su famoso Liceo, que funcionó entre los años 335 a 323 A.C, impartiendo clases de temas políticos, constitucionales y en ética.
Pero así como es necesario crear un centro de enseñanza para preparar a los dirigentes políticos, que conozcan cómo se maneja el poder político, cómo se gerencia los bienes del Estado, con eficacia y eficiencia, cómo se planifica el desarrollo sostenible de los pueblos y cómo se ejecuta una política pública; de igual manera, hay que crear centros de capacitación al ciudadano para que aprenda a ejercer el derecho al voto, saber seleccionar al mejor candidato, que entienda qué es el Estado, qué es gobierno, cómo es la estructura del Estado en un país, qué es democracia participativa, que funciones tiene un Presidente, un Gobernador, un Alcalde, un Congresista, qué es una política pública, como se estructura un proyecto productivo, qué es un plan de desarrollo, qué es un presupuesto público, entre otros temas.
Nadie puede participar activamente ni ejercer su papel de buen ciudadano sino está preparado para ejercer con éxito esta función social.


