• El más… acá

    Orlando Parra / Opinador

    Hace algunos años vi a Teresa Caputo, la Medium de la TV [1], luego vi otro, muy Hollywood[2]. Antes había visto en la serie Los Soprano un episodio donde un muerto le tenía miedo a un vivo. Sí, así. A su asesino[3].  Ya raramente veo esos programas. Hace algunos meses escribí textos basados en la serie de Netflix “Vida después de la muerte”[4], de lo más serio que he visto sobre el tema. Cercano a lo científico. ¡o blasfemo! ¿cómo te atreves a hablar de espiritualidad y ciencia a la vez? Imagino dirá alguno. Los titulé: “Que lo espiritual salga del closet” y cerraban con una pregunta al lector “¿Por qué o para qué GANÓ usted (la) posibilidad de “vivir”? …”[5]

    Llegué a creer que había cierta conexión de energías cerebrales, cuánticas -esa vaina que presumidos dicen entender- donde, entonces, la energía del médium se conectaba con la de los presentes, y estos le trasladaban, de alguna forma desconocida, memorias sobre sus difuntos. Es la pelea entre mi raciocinio y mi sensación. Entre el ver para creer y el CREER PARA VER. La frase: una cosa es verlo y otra vivirlo, venía en camino, para definir esa disputa. Y así fue.

    He sido de mente abierta. Habré permitido que me lean el tabaco 2-3 veces, las cartas o el tarot unas 5, pero la astrología me fascina. ¿Vieron que los astrólogos más atrevidos vaticinaron que un Aries, con júpiter … perdón, ¡que pena!… síntesis: que ganaba Petro? ¡Y acertaron! Así que me recomendaron una joven tarotista que está incursionando en la astrología Instagram.com/mystiicale  y dije, pues vamooo a veee…

    Lo primero interesante es que fue por Meet, por internet, con ella en Medellín y yo en Pereira, ella narra en sus redes lo sucedido así: “las cartas mostraron la presencia de una persona (mujer, de avanzada edad) que se sentía muy fuerte” “le mencioné al consultante que sentía la presencia de una persona que ya había fallecido” “así que empecé a pedirle a la entidad que me diera información que sólo conociera ella y él consultante para poder tener certeza de quién era. Además, me estaba mostrando unos números 224,2,4, y así en repetidas ocasiones, era muy insistente, entonces le comenté al consultante” “si los números le hacían algún sentido, puesto que la entidad se notaba persistente, me dijo que no, que no le encontraba ninguna razón, hasta que de la nada, su cara cambió … Me dijo: Aleja, esos 2 y esos 4 ya sé de dónde vienen ¡cómo no me di cuenta antes! es la dirección de la casa en la que nací era 22-244”.

    En resumen, sólo mi madre podía saber dónde había nacido. Y dijo los números exactos. El lio es que ella se fue al más allá hace algunos años ¿ahh? Pasé de verlo en TV ¡a vivirlo en vivo y en directo! Eso fue impactante, pero lo más fuerte fue la caída de mi hipótesis sobre que la conexión entre la médium y los consultantes explicaba el proceso. ¿Cuál conexión? ¿cómo? Si Aleja –que no es médium como tal, por cierto- estaba en Medellín, y yo acá, en Pereira, a 255 mil metros de distancia: “parce, por ahí no es la explicación”

    ¿y es que hay explicación?… seguramente sí: nuestros tatarabuelos se negaban a creer que la tierra giraba alrededor del sol, y que NO eran el centro del universo… posiblemente nuestros tataranietos lleguen a la explicación ¿o usted qué siente?.

    Twitter/orlandoparrag   — Facebook/tiktok/Instagram/orlandoparragopinion

    [1] https://www.tudiscovery.com/tlc/la-medium

    [2] https://www.netflix.com/co/title/81190041

    [3] https://www.youtube.com/watch?v=RgTwZnAXunU

    [4] https://ciberplural.blogspot.com/2021/02/que-lo-espiritual-salga-del-closet-1.html

    [5] https://elopinadero.com.co/que-lo-espiritual-salga-del-closet-5/

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