• El dengue: uno de los 13 desafíos que amenazan la salud del planeta

    La Organización Mundial de la Salud publicó en enero del 2020 una lista de 13 desafíos que amenazan la salud del planeta en esta nueva década. Dentro de ellas, las enfermedades transmitidas por vectores como el dengue se convierte en una de las epidemias de mayor preocupación a nivel global, pues se  estima que se producen entre 50 y 100 millones de infecciones cada año en los más de 100 países en los que el dengue es endémico.

    Esto supone un riesgo de infección para prácticamente la mitad de la población del planeta.  Por otro lado, se está extendiendo a medida que las poblaciones de mosquitos se trasladan a nuevas áreas como resultado del cambio climático. Investigaciones científicas reportan que el incremento progresivo de las temperaturas a nivel global aumenta las posibilidades de que el mosquito se propague más rápido, tenga una mayor supervivencia y se prolonguen los periodos de transmisión de la enfermedad.

    A enero de 2020, se han registrado en la región de las Américas más de 125.000 casos,  con brotes importantes en Honduras y Paraguay.

    En Colombia, según reportes del Instituto Nacional de Salud, en la semana epidemiológica 04 de 2020 se notificaron 3.593 casos probables de dengue. 1.406 correspondieron a esa semana y 2.187 a anteriores. En el sistema hay 12.217 casos, 5.472 (44,8 %) sin signos de alarma, 6.599 (54,0 %) con signos de alarma y 146 (1,3%) de dengue grave.

    Tolima, Valle del Cauca, Cali, Huila, Cesar, Santander y Meta, aportan el 58,7 % de los casos de dengue a nivel nacional. Durante el 2020, se han notificado 23 muertes probables por dengue.

    1. ¿Qué es el dengue? Según Nancy Yomayusa, Especialista en Medicina Interna-Nefrología de Keralty, “El dengue es una enfermedad infecciosa producida por el virus del dengue (DENV), que pertenece a un grupo llamado Arbovirus (virus trasmitidos por artrópodos o insectos). Cuando una persona se infecta por un serotipo produce inmunidad o capacidad permanente para que su sistema inmune responda a siguientes reinfecciones por este serotipo. Pero la infección sucesiva con dos serotipos diferentes es un factor de riesgo para desarrollar las formas graves de la enfermedad.
    1. ¿Cuáles son los síntomas? Los primeros síntomas suelen aparecer entre 4 a 10 días posteriores a la picadura del mosquito y pueden durar de dos a siete días. Se debe sospechar que una persona padece dengue cuando presenta fiebre elevada (40 °C); dolor de cabeza muy intenso; dolor detrás de los globos oculares; dolores de los músculos y las articulaciones; náuseas; vómitos; agrandamiento de ganglios linfáticos; y salpullido. La mayoría de los casos se auto limitan y rara vez es mortal.

    Sin embargo, esta infección se puede complicar y pasar a dengue grave, que es potencialmente mortal, si no de detecta y recibe manejo oportuno. Los signos de alarma se presentan entre 3 y 7 días después de los primeros síntomas y se acompañan de un descenso de la temperatura corporal (menos de 38 °C); dolor abdominal intenso; vómitos persistentes y en ocasiones con sangre; respiración acelerada; hemorragias de las encías; fatiga; somnolencia; e inquietud o agitación. Las siguientes 24 a 48 horas de la etapa crítica son las más importantes, pues la detección precoz y su intervención adecuada evitan complicaciones y la muerte.

    1. ¿Cómo se puede prevenir?
    • Evitando que los mosquitos encuentren lugares donde depositar sus huevecillos, eliminando correctamente los desechos sólidos, los depósitos de basura y todos aquellos recipientes que puedan permitir el acumulo de agua como latas, baldes, llantas, canecas, etc.
    • Rellenando con tierra tanques sépticos en desuso, y los desagües y letrinas abandonadas.
    • Cubriendo con una tapa los recipientes donde se almacena agua para uso doméstico, y de vaciándolos y limpiándolos semanalmente.
    • Los reservorios o tanques para almacenamiento deben ser lavados de manera rigurosa en todas sus paredes con cepillo, detergente y solución de cloro (hipoclorito de sodio).
    • Aplicando insecticidas adecuados a los recipientes en que se almacena agua a la intemperie.
    • Utilizando medidas de protección personal en el hogar, como mosquiteros o toldillos en las camas. Sobre todo cuando hay pacientes enfermos para evitar que infecten nuevos mosquitos o en los lugares donde duermen los niños.
    • Usando ropa de manga larga y repelente. Estas medidas tienen que aplicarse durante el día tanto en casa como en el lugar de trabajo, dado que el mosquito pica durante el día.
    1. ¿Cómo se transmite el dengue? El Aedes aegypti y el Aedes albopictus son los mosquitos transmisores del dengue. El mosquito pica a una persona infectada e ingiere la sangre con el virus del dengue, el cual se incuba en el mosquito por un período de 8 a 12 días. Después de esto el mosquito comienza a transmitir el virus, picando a otras personas.

    Tras la aparición de los primeros síntomas, las personas infectadas con el virus pueden transmitir la infección (durante 4 o 5 días; 12 días como máximo) a los mosquitos Aedes.

    1. ¿Qué hacer en caso de contagio? En caso de que una persona contraiga el virus, es importante que se mantenga en constante observación, ya que el paciente con dengue puede agravarse rápidamente entre el tercer y el séptimo día de la enfermedad, cuando la fiebre esté desapareciendo. Por ello se recomienda que el paciente consulte a los servicios de salud, confirme el diagnóstico y según su  estado, en la mayoría de los casos requerirá  solo medidas de autocuidado como:  guardar, controlar  la fiebre con medios físicos o acetaminofén según la dosis indicada por el médico y con medidas locales.

    Evitar el uso de aspirina o antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno, ketoprofeno, diclofenaco, naproxeno o piroxicam. También se debe estar atento a la  deshidratación ingiriendo mucho líquido. La deshidratación ocurre cuando una persona pierde demasiados líquidos corporales a causa de la fiebre, los vómitos o si no toma suficiente líquido.

    En los niños se puede detectar cuando observe pañales secos; pocas o ninguna lágrima cuando llora; debilidad o agitación excesiva; fontanela o mollera hundida en la cabeza del bebé.

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