No patrocine la corrupción. Hágale el feo al que busca seducirlo con la carnada del poder. Esta sociedad requiere coherencia, elevar su estigma, alejarse de las cuadrillas de los forajidos electorales.
Sólo usted es el responsable, no sobra recordárselo. Hay por quien votar. Revise y reflexione y entregue una respuesta ética y comprensible desde lo moral. No vote por bandas: desenmascarémoslos con el voto.
La Asamblea, los Concejos, los butacos de las alcaldías y la gobernación merecen el amparo de un voto limpio, útil, reflexivo.
No diga que no hay por quien votar: en todas las listas existen excepciones, nombres decentes.
No dejemos que unas minorías secuestradas por contratistas – inversionistas impongan ruidosas mayorías mafiosas. En un nuevo resurgir de clientelas que sustituyan directorios o partidos políticos.
¡No merecemos tanta vergüenza!! ¡¡Basta ya de elegir rufianes disfrazados, muchos de ellos !! No podemos seguir de trampolín de camarillas. De quienes relevan poder por capital para repartírselo en manos de unos cuantos señalados. De quienes -cuando llegan – venden secretarías ( prepagos políticos) o permutan contratación. Amputan nóminas y hacen contratos basura o por 2 ó 3 meses en un carnaval de miserabilismo politiquero. Por los que desesperados asaltan al erario. Delinquen de día y de noche. Subastan el poder e instalan tenebrosas redes para asaltar lo público.
Estímese, cuide su voto. No comparta prácticas delincuenciales. ¡Húyales!
Denúncielas. Colóquele lupa a su voto- Recuerde que su responsabilidad inicia cuando le hace seguimiento al sufragio y evita componendas- Hágale resistencia.
No vote por quienes hacen de la política un negocio. Por dirigente retorcidos o rancios que roban desde siempre. Que solo actualizan sus chequeras y abandonan al elector. Que se lucran del negocio clandestino y de la politiquería tramposa. Que elegidos se mimetizan, desaparecen como modernos magos de la alquimia electoral. Que llegan para repetir circuitos amorfos. Camarillas siniestras , capillas de terror y e pillaje.
Votemos con responsabilidad: la altura del voto se la damos hasta donde usted doble la cerviz.
Claro que hay por quien votar. ¡¡Démosle dignidad al VOTO!!


