• EL DEDO EN LA LLAGA / Villegas: ¡Personaje del Risaralda!

    ALVARO RODRIGUEZ HERNÁNDEZEste abogado y economista siempre se ha jugado la suya. De una personalidad fina, ha sabido mantenerse en el poder con heroísmo e inteligencia, pese a los codazos recibidos por águilas políticas. Se ha levantado siempre como un gigante. Con un carácter meritorio. Descolló  sin retroceder. ¡Un hombre capaz! De conceptos claros y de buena aceptación. De altas calificaciones, ha enaltecido a Colombia. Hombre de fiar. Creíble.
    Hablo del abogado y economista Luis Carlos Villegas Echeverry. Intacto desde que estuvo como agregado económico de la embajada colombiana en París, en la Federación de Cafeteros, en la gobernación del Risaralda, en el Senado,  Presidencia de la Corporación Financiera de Occidente, en el viceministerio de Relaciones Exteriores e incluso en su largo periplo en la poderosa ANDI (1996 -2013). Luego embajador de Colombia ante el gobierno de los Estados Unidos.
    Admirable, sin discusión alguna pese a los malquerientes de corta cola, que ha encontrado. Que se le han subido dejando escamas.
    Pero si algún rasgo, valida su importancia en Colombia y para Risaralda, es el brillante concurso en la construcción de Paz.  Bien como negociador plenipotenciario del gobierno y ahora como Ministro  de Defensa, que – de acuerdo  con INVAMER –  es la institución con más alto nivel de favorabilidad: ¡73 por ciento! (la Policía, 43) Ha hecho parte de ese grupo de 16  Ministros civiles que estrenaron un combate más humano desde la historia de los camuflados.
    El doctor Luis Carlos ( pereirano, junio 13 de 1957) ha tenido una franqueza, poder de convicción y una persona que persuade con su presencia: que escucha y toma decisiones.
    Un pereirano meritorio en estos 50 años del Risaralda, ¡como pocos! Con él ha ganado mucho Risaralda. Un Presidenciable.
    Es una veta a cielo abierto: garantía de un buen país que respeta, apegado a la Ley y las normas. A la institucionalidad nacional. Ha representado bien a Colombia y a Risaralda.
    Por: ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
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