• EL DEDO EN LA LLAGA / ¡No queremos Coroneles gordos!

    CABEZOTE alvaro rodriguezLa percepción ciudadana sobre la seguridad hoy en Risaralda, no es la mejor.

    Enmascarados que aparecen en varios municipios, lugares vedados o fronteras visibles, pandillas con nombres propios, el micro tráfico se toma las ciudades, las esquinas y los propios parques, los asaltos o atracos en la conurbación Pereira –Dosquebradas –La Virginia –Santa Rosa , asustan y son  una vergüenza.

    Estamos en el imperio del revólver y el cuchillo. De carros de alta y baja gama que cicatrizan los lomos de la violencia urbana por calles y carreras.

    Queremos otras verdades y no la ciega y cómoda que señala que nada pasa.

    Hoy la mirada es de preocupación. No se pueden dejar solos a los alcaldes “cargando con el muerto”. Por donde se mire, asustan. Tampoco vamos a descargar ráfagas diciendo que la Policía no sirve. O QUE SI EL Batallón actúa con o sin plusvalía O. como lo anticipó un honorable diputado que pareciese desconocer la realidad, culpa del coletazo, a los habitantes en calle del Bronx, de “turistas” por la región. Nada más inoportuno e inexacto en el desequilibrio social Y, eso que, ¡sin votar la Reforma Tributaria! que es un palazo en el trasero.

    Se requiere es unificar esfuerzos y aplicar inteligencia pero sin Coroneles gordos  o delegados de organismos de seguridad que sólo aparecen en revistas o periódicos para la foto. En la labor social aplicable a las incoherencias que se manejan acerca del tema.

    Una delincuencia casi que con patente. Autorizada para amenazar y amedrentar.

    No se pueden bajar los brazos. Me acuerdo que hace poco, con el Ministro Villegas, hubo un consejo de seguridad, que sería bueno repasar dichos alcances en un área  donde mucho se quiere planificar para no hacer nada. Para justificar el vuelo mortal de las profundidades humanas que disparan, golpean, roban y delinquen.

    Apenas, se empieza  de manera tímida a hacer retenes en Pereira. Pero no toda la culpa hay que cargarla a los moteros como excusa preferida para hablar de inseguridad. Hace falta seguridad. Presencia de uniformes. No es justo que unos resaltos para salvar vidas, terminen en manos de quienes “pican” las motos para arrancarle alucinantes velocidades. ¡Hace falta seguridad! En muchos barrios, en varias localidades, hace falta cooperación civil para atajar esa “hemorragia” de desconfianza que se filtra con dolor en los resquicios de la sociedad. La misma informalidad en el transporte – piratas, los llaman, como si tuviésemos que taparnos  un ojo para no ver la realidad- salpican el orden.

    Ha querido la Asamblea del Risaralda, hacer otro foro, el martes 25 a las 8 de la mañana, convocado por Vivian López, del partido liberal. Esperamos que no sea uno más, que busca atacar el mal. El remedio no puede ser peor que la enfermedad.

    Pedimos la presencia ciudadana para revisarnos como sociedad. Para generar conciencia, transformaciones, medir sociedades sostenibles donde un valor alto sea la seguridad. Dar apoyo a las medidas que no sobran y se deben tomar cuanto antes, por los ribetes peligrosos que se asoman en las localidades, decisiones reales para desacelerar ciudades fragmentadas.

    Más que entereza, pedimos carácter y autoridad.

    Por: ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

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