EL DEDO EN LA LLAGA / ¿Acertaron las encuestas?

CABEZOTE alvaro rodriguezComo en el fútbol, hermano: ciudadanos expertos que se vuelven “encuestólogos” de la noche a la mañana y  ponen a rodar el voz a voz con una facilidad asombrosa sobre los resultados.

Las encuestas hay que dejarlas de ver como “una bola de cristal” que pronostica falsos futuros.

Ya nadie se acuerda de las firmas encuestadoras del producto político. Lo hicieron aun lado. En menos de una semana y volverán los jabones, las toallas higiénicas,  las cremas de afeitar, a hablarle al público consumidor.

Después de la bronca surgida por el Consejo Nacional Electoral – que estamos seguros en nada terminará –  nadie se volverá a acordar de estos dispensadores de datos, de cifras, de medir el “momentum”.

De la credibilidad que se juegan en cada medición. “De la película de la investigaciòn”. De ubicarlos en la mira de la contienda partidista.

¿Acaso alguien se acuerda por qué iniciaron las investigaciones dando palo en las regiones y atizando la hoguera del fanatismo político, a la piel del ciudadano elector? Volverán otras elecciones y clavaremos la mirada y el sarcasmo sobre estos “monstruos” consume candidatos que los ubican a muchos de ellos en el cielo y condenan a otros al infierno. Seguirán estando en el ojo de la tormenta. Las de la región: acertaron en cuanto a las mediciones. Se marcaron tendencias y al final del galope, cambiaron resultados como el de la gobernación que puso a sufrir el miedo escénico electoral.

Pero sé que en secreto rodaron otras encuestas para  distorsionar resultados y que otras no se publicaron  a sabiendas que las perdían como es lógico. Se filtran en parte las buenas (aunque no todas para no dar tendencias de la intención del voto y no alertar a la contraparte).

Esa forma extraña de medir porcentajes, para lado y lado, en muchas partes que desagregaron cifras  para alzar y quitar honores en lo que podría pasar en las urnas.

Al decir verdad, las que aparecieron, acertaron así se hayan “decapitado” en los “valores absolutos” (más para la gobernación) con resultados lejos del imaginario ciudadano. En la alcaldía de Pereira, fue aplastante. Desbordaron por su contundencia reporte de asalto electoral alguno o sombra de de duda.

Aunque, rueda un chiste oportuno: que estas elecciones están demandadas por fraude electoral: ¡ganaron por mucha ventaja!

Siempre he creído que las encuestas son mediciones científicas cuando se hacen de manera seria, profesionales y no suplantan la lógica. Y, no la otra como  la pinta Juan Esteban Lewin en La Silla Vacía: las encuestas son fundamentales en cualquier campaña: le ayudan a conseguir más financiadores, a tener acceso a los medios, a sacar a rivales del camino, a tener información real de cómo está la campañas y para los candidatos marrulleros que contratan encuestadoras poco éticas, les sirven también en no pocas ocasiones para inflarse falsamente.

Me quedo con César Valderrama: (firma Datexco citado por El Tiempo) “El problema no es de método, es de credibilidad, aunque claro que hay que controlar las encuestas”.

Digo, que sin arrastrar el valor, el derecho a entregar una buena información por medio del reporte estadístico que como lo puntualiza  Carlos Lemoine, “ no da certeza sino una aproximación de un momento”.

Algunos medios estuvieron a la altura de ciertas encuestadoras: parcializados.  Está bien que se la jueguen con un candidato pero que no asalten al lector o al oyente o al televidente  haciendo creer que el de sus apetencias es el mejor ( existen un buen ejemplo por medio en la región) y no le den acceso al Medio.

Un ex alcalde de Pereira– ejemplo como para no repetir esta historia – terminó con 50 demandas y su asesor jurídico ya fallecido y de buen talante  que había ganado 30 de éstas y le pedía a gritos que le ganara las restantes 20, no le quedó otro remedio que decirle: doctor, yo soy abogado y no el Milagroso de Buga.

Un candidato representa una coyuntura y sobre ella se monta. En Pereira y Risaralda existió el voto castigo, el poder concentrado y mezquino y tengo una creencia: el voto en blanco es de una ola de inconformes de estratos varios que solo van por que les entreguen el certificado electoral.

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