“La crisis que padece hoy la ciudad de Pereira no es culpa mía ni de Daniel Silva, es del Concejo de Pereira”, dijo el concejal Carlos Alfredo Crosthwaite.
La sesión del 9 de febrero le costó al erario 7 millones 500 mil pesos para oír hablar a una señora sobre el manejo de programas de reciclaje de Papeles Nacionales, muy interesante sí, pero sin ninguna relación a su aplicación en lo público, y en contraste la Corporación no emite ni un solo pronunciamiento sobre la desaparición de los recursos para culminar las obras por valorización que todo el mundo denuncia que se los robaron.
Tampoco le exigen a la Personería ni a la Contraloría que ejerzan el control que por Ley delegaron porque todo se resume a una participación política con puestos y contratos.
Tampoco hay control sobre el espacio público de la ciudad, donde un señor pone vallas publicitarias por donde quiera o se construye un restaurante en predios públicos (calle 14 con carrera 16) sin licencias y contra lo que solo opera un debido proceso que tardará años.
Por un lado, los concejales responsables del control del gasto en la pasada administración desconocen el destino de los dineros y ofrecen explicaciones, y por el otro exigen que las obras se deben terminar “aparezca o no el dinero”. Así las cosas, considero que este Concejo no está a la altura de la ciudad.
Por último, reitero que no me callaré porque sin ser de la Mesa Directiva, ni de la bancada mayoritaria, sí tengo derecho a opinar y a seguir denunciando en cumplimiento a mis electores, y rechazo tajantemente la invitación permanente que me hace la concejal Judith Giraldo a “hacer parte de la familia del Concejo” porque con la que tengo me siento muy honrado. No voy a cambiar lo que he construido, no me uniré a una familia que se dedicó a tapar y a votar en secreto para no responderle a la ciudad.
Fuente / Boletín concejal Carlos Alfredo Crosthwaite.


