Desequilibrio de poderes

El legislador colombiano, en un acto de locura selectiva, expidió el Acto Legislativo No. 02 de 2015, mediante el cual adoptó una reforma de equilibrio de poderes y reajuste institucional, y en su artículo primero dispuso:

“El candidato que le siga en votos a quien la autoridad electoral declare elegido en el cargo de Presidente y Vicepresidente de la Republica, Gobernador de Departamento, Alcalde Distrital y Alcalde municipal tendrá el derecho personal a ocupar una curul en el Senado, Cámara de Representantes, Asamblea Departamental, Concejo Distrital y Concejo Municipal, respectivamente, durante el periodo de la correspondiente corporación. Las curules así asignadas en el Senado de la Republica y en la Cámara de Representantes serán adicionales a las previstas en los artículos 171 y 176. Las demás curules no aumentarán el número de miembros de dichas corporaciones”.

En las pasadas elecciones de gobernadores y alcaldes, vimos cómo unos candidatos perdedores que quedaron en segundo lugar en votación, eran premiados con la credencial de diputados o concejales, desplazando al legítimo ganador que no alcanzó a entrar a ocupar la última casilla de la corporación, en aplicación de esa norma mal redactada y sin ninguna coherencia jurídica.

Quienes obtuvieron los votos suficientes para ocupar una curul en la Asamblea Departamental o en el Concejo Municipal, y fueron desplazados por el candidato que obtuvo el segundo puesto en Gobernación o Alcaldía, se le está desconociendo unos derechos adquiridos en una contienda electoral transparente con votos de carne  y hueso, donde se desconoce la voluntad popular, el principio de eficacia del voto, el Preámbulo de la Constitución Política, el derecho a la igualdad, el principio de confianza legítima, principios y reglas de valor constitucional (artículo 93 superior) y unos derechos fundamentales de unos candidatos cuya credencial se les quemó en la puerta del horno de la entidad electoral.

Así las cosas, este desequilibrio de poder reflejado en la composición de las actuales Asambleas Departamentales o los Concejos Municipales puede ser objeto de demandas electorales que seguramente algunos jueces administrativos de mentes modernas tomarán la iniciativa de dirimir sabiamente el conflicto, valiéndose de su poder como garantes de la justicia, pues como dice Carnelutti “no os dejéis seducir por el mito del legislador. Más bien pensar en el juez, que es verdaderamente la figura central del Derecho”.

cuellofrancisco@gmail.com

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