• Coraje y perseverancia

    Otra de las cualidades que debe tener un candidato, es el coraje. Al respecto, Warren Bennis, define el coraje como una cualidad instintiva. No proviene del cerebro, sino del corazón. Todo acto de coraje implica un riesgo. Lo único que puede ayudarnos a ver el resultado es el paso del tiempo.

    Por su parte, John Kotter, señala que el coraje es un fuerte compromiso emocional. Y emocional es la palabra clave, con algunas ideas. Esas ideas podrían representar la visión del lugar al que queremos llevar a la empresa, o los valores que consideramos importantes. Cuando las personas, además de pensar que sus ideas son acertadas, están comprometidas emocionalmente con ellas, las defienden contra viento y marea. Eso es coraje. Y cuanto más altas sean las barreras que se interponen con sus ideales, más oportunidades habrá para actos llenos de coraje. Ejemplos de coraje en la actividad política lo vemos en el presidente Guaidó de Venezuela, rodeado de tantos enemigos, que ponen su vida en peligro.

    La otra condición es la perseverancia. En palabras de Sharma (El monje que vendió su Ferrari), “las recetas rápidas no funcionan. Todo cambio duradero requiere tiempo y esfuerzo. La perseverancia es la madre del cambio personal”. Sobre este tema de la perseverancia como herramienta importante en la política, Max Weber, escribe: “La política consiste en una dura y prolongada penetración a través de tenaces resistencias, para la que se requiere, al mismo tiempo, pasión y mesura. Es completamente cierto, y así lo prueba la historia, que en este mundo no se consigue nunca lo posible si no se intenta lo imposible una y otra vez.

    Incluso aquellos que no son ni lo uno ni lo otro, han de armarse desde ahora de esa fortaleza de ánimo que permite soportar la destrucción de todas las esperanzas, si no quieren resultar incapaces de realizar incluso lo que hoy es posible. Sólo quien está seguro de no quebrarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado estúpido o demasiado abyecto para lo que él le ofrece; sólo quien frente a todo esto es capaz de responder con un sin embargo; sólo un hombre de esta forma construido tiene vocación para la política”.

    Pero, perseverancia no puede confundirse con terquedad, pues previamente hay que analizar y tener en cuenta la viabilidad del proyecto político.

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